En una noche de gloria para el fútbol colombiano, el arquero suplente Weibmar Asprilla, de 27 años y nacido en Quibdó, Chocó, se convirtió en el héroe inesperado de Independiente Santa Fe al atajar un penal y anotar el cobro decisivo que clasificó al equipo cardenal a los cuartos de final de la Copa Sudamericana. La gesta ocurrió en el imponente Estadio Monumental de Buenos Aires, donde los dirigidos por Jorge Bava Repetto vencieron en una dramática tanda de penaltis 8-7 al poderoso River Plate, luego de un global de 1-1 que incluyó el gol de Sebastián Driussi para los argentinos y la anotación de Franco Fagúndez para la visita. Asprilla, quien ocupó el arco por la lesión del titular Andrés Mosquera Marmolejo, desvió con las piernas el remate de Facundo González y, momentos después, asumió la responsabilidad de ejecutar su propio lanzamiento, sellando una clasificación que revive la ilusión sudamericana del conjunto bogotano.
La lesión muscular de Mosquera Marmolejo, que lo marginará de las canchas por aproximadamente dos meses, abrió la puerta para que Asprilla asumiera la titularidad en la llave. Con este partido, el arquero suma 21 encuentros con la camiseta cardenal, 17 de ellos como inicialista, y en esta temporada 2026 ha disputado 11 compromisos, con un balance de dos victorias, siete empates y dos derrotas en los 90 minutos reglamentarios. Durante toda la serie ante River Plate, el oriundo del Chocó recibió un solo gol, el de Driussi, lo que refleja su solidez bajo los tres palos. Tras el pitazo final, visiblemente emocionado y con el rostro bañado en lágrimas, Asprilla declaró que “la figura fue el equipo; debemos disfrutarlo” y destacó que se trata de “un equipo que lucha, que ha sufrido mucho”.
Un camino de fe y superación
El arquero, que llegó a Santa Fe en 2025 procedente de Tigres FC de la segunda división colombiana, ha forjado una carrera que incluye pasos por Independiente Medellín, Orsomarso y Real Cundinamarca. Durante la celebración en el Monumental, Asprilla llevaba bajo el buzo amarillo una camiseta blanca con la palabra “fe” en la espalda, un detalle que sintetiza su travesía personal. En sus declaraciones a DSports, el guardameta agradeció a Dios y al grupo, y envió un emotivo mensaje al lesionado Andrés Mosquera Marmolejo: “Enviarle un saludo, que lo estamos esperando, no sé si siga él o yo, pero me ha enseñado mucho”. También reveló que Robinson Zapata, entrenador de arqueros de Santa Fe, le pidió “estar tranquilo” antes del penal decisivo.
«Eso es gracias a Dios. Me dio la palabra de que iba a estar aquí y así fue; agradecer al grupo porque sin ellos no sería posible, y es para Rufay que conoce este torneo y nos ha trabajado muy bien»
Weibmar Asprilla, arquero de Santa Fe
Por su parte, el entrenador Jorge Bava Repetto no ocultó el peso histórico que cargaba el equipo al enfrentar los penales. “Habíamos perdido una tanda de penales para jugar la final. El club había perdido también antes. Y a mí me ha tocado perder dos finales en tanda de penales y digo: ‘Otra más’”, confesó el estratega uruguayo, quien vio cómo sus dirigidos rompieron la mala racha. En cuartos de final, Santa Fe se medirá ante el brasileño Vasco da Gama, con los partidos de ida programados entre el 8 y 10 de septiembre, y la vuelta entre el 15 y 17 del mismo mes. Mientras los hinchas cardenales celebraban el abrazo de sus jugadores frente a la tribuna, la figura de Weibmar Asprilla se alzaba como la prueba viviente de que, a veces, los héroes surgen donde menos se los espera.










