El 20 de julio de 1810, a las seis de la tarde, en el cabildo extraordinario de Santa Fe —hoy Bogotá—, un grupo de líderes criollos encabezados por Antonio Nariño, Camilo Torres, Jorge Tadeo Lozano y José Acevedo y Gómez firmó el Acta de Independencia, marcando el inicio del autogobierno en Colombia y el proceso de emancipación del dominio español. La ceremonia se extendió hasta la madrugada del 21 de julio, cuando se instaló una junta de gobierno provisional cuyos vocales juraron defender la religión católica, la lealtad al monarca Fernando VII y la libertad de la patria. El episodio que desencadenó la movilización popular fue el conocido Florero de Llorente: los criollos liderados por Luis de Rubio pidieron prestado un florero al comerciante español José González Llorente, y la negativa esperada, con la intervención de Francisco José de Caldas y Antonio Morales, sirvió de pretexto para que la multitud se congregara en la plaza pública, aprovechando que era día de mercado y la ciudad estaba especialmente concurrida.
La crisis política que llevó a este acto trascendental se originó en la ocupación napoleónica de España en 1808, que generó una crisis de legitimidad en la monarquía y alentó a las ciudades del virreinato de la Nueva Granada a buscar formas de autogobierno. Tras intensas deliberaciones en el cabildo extraordinario, se eligió una junta que integró a representantes de los sectores más influyentes y comprometidos con el movimiento emancipador. Entre los firmantes del Acta aparecen nombres como los de Nariño, Torres, Lozano y Acevedo y Gómez, junto a otros criollos que sellaron con su rúbrica el compromiso de trabajar por la constitución y la independencia, y de derramar hasta la última gota de sangre si fuese necesario por la causa nacional, según consta en los documentos del Archivo General de la Nación y la Secretaría Jurídica Distrital.
El documento perdido y su legado
El Acta original se perdió para siempre en el incendio de las Galerías Arrubla en 1900, pero su contenido ha sobrevivido gracias a la labor del calígrafo Simón José Cárdenas, quien en 1846 realizó una reproducción litográfica del documento, preservando tanto el texto como los nombres de todos los firmantes. Esta copia es hoy la única evidencia tangible de aquella jornada fundacional. La instalación de la junta de gobierno en Santa Fe inspiró a otras provincias del virreinato a buscar su propia autonomía, desatando un proceso que incluyó periodos turbulentos como la Patria Boba y que culminó con la consolidación definitiva de la independencia en la Batalla de Boyacá, el 7 de agosto de 1819, y la posterior formación de la Gran Colombia.
“El juramento incluía el compromiso de trabajar por la constitución y la independencia, y de derramar hasta la última gota de sangre si fuese necesario por la causa nacional”
Documentos del Archivo General de la Nación y Secretaría Jurídica Distrital (paráfrasis histórica)
Cada 20 de julio, Colombia conmemora el Día de la Independencia recordando este hito que, aunque no significó la ruptura inmediata con España, encendió la mecha de un largo proceso emancipador que transformó el destino de la nación. La firma del Acta, el juramento de los vocales y la movilización popular que la precedió quedaron grabados como el símbolo del inicio de la soberanía colombiana, un legado que aún resuena en las celebraciones patrias de todo el país.












