Sector industrial denuncia instalación de fábricas chinas en Ibagué como “nueva esclavitud”

Compartir en redes sociales

El sector industrial colombiano ha lanzado una alerta contundente contra la instalación de fábricas chinas en el país, bajo un esquema que califican de “nueva esclavitud”. Fabián Angarita, gerente de Cerámica San Lorenzo, presentó un informe titulado “La nueva esclavitud China en América Latina: trabajo forzado, dumping y cooptación regulatoria: el modelo que Colombia no puede seguir ignorando”, en el que se denuncian prácticas de dumping, trabajo forzado, etiquetado fraudulento e incumplimientos laborales y ambientales. El documento, emitido recientemente, señala que este modelo de expansión ya se ha replicado en Perú, México y Brasil, y ahora golpea a Colombia, con la formalización de la Iniciativa de la Franja y la Ruta firmada entre Colombia y China el 14 de mayo de 2025 como un acelerador de la asimetría comercial.

El informe detalla que el proceso comienza con productos a precios de dumping, sigue con etiquetado fraudulento e importación masiva, y culmina con fábricas sostenidas por capital subsidiado por el Estado chino, apoyadas en trabajadores sin derechos y en la importación de maquinaria, ingeniería, técnicos, distribuidores y proveedores. En Ibagué, Tolima, se identificó la instalación de una planta cerámica de ACME Industrial y B6 El Arrayán S.A., con un parque industrial en construcción de 600.000 metros cuadrados. Según Angarita, “lo que estamos presenciando es un modelo de expansión industrial que, para sostener sus márgenes predatorios, está sacrificando fuerza laboral de los países en los que se instala, así como los ecosistemas. No es solo competencia desleal; es una precarización estructural”.

Brecha productiva imposible de igualar

Las cifras evidencian la magnitud del desbalance. Colombia produce entre 60 y 75 millones de metros cuadrados de cerámica al año, mientras que China produce 8.500 millones, una brecha de entre 113 y 142 veces la producción nacional. El sector industrial aporta el 17,4% del PIB colombiano, de los cuales la industria manufacturera representa el 11,6%. Colombia le compra a China cerca de 15.900 millones de dólares anuales, según el Dane. El sector manufacturero genera más de 2,4 millones de empleos directos y la cadena cerámica agrupa más de 90 empresas formales. “Al importar masivamente mano de obra e insumos, están desmantelando el tejido laboral local, dejando a nuestra industria sin capacidad de respuesta más que intentar, desesperadamente, homologar una productividad que, bajo un esquema de subsidios externos, es imposible de alcanzar”, afirmó Angarita.

El informe advierte que el parque industrial en Ibagué abre la puerta a que se instalen otros renglones como acero, vidrio, yeso, cartón o drywall. La preocupación no solo es por la productividad, sino por la legalidad de estas empresas y la escala con la que entran a competir. “Hemos detectado una negligencia sistemática: instalaciones que operan en la sombra, sin objetos de manufactura declarados ni permisos ambientales o de construcción”, denunció el gerente de Cerámica San Lorenzo. Y agregó: “Lo más grave es la amenaza real e inmediata sobre nuestros recursos hídricos y la gestión de emisiones; estas actuaciones actúan como si nuestras normas ambientales no existieran”.

“La esclavitud no siempre llega con cadenas visibles. A veces llega con una licencia de construcción expedida en zona agrícola, una planta levantada sin estudio ambiental aprobado, un contrato que nadie firmó, y una etiqueta que dice ‘Hecho en Colombia’ sobre un producto que ningún colombiano fabricó”.

Informe del sector industrial

El documento documenta patrones similares en Perú, con el caso de Porcelatino/Tengda, y en México, con Time Ceramics. “América Latina está viviendo ese momento, y lo está padeciendo con sus gobiernos mirando en otra dirección y la preocupación de sus industriales”, señala el informe. La petición final del sector se dirige al presidente electo, Abelardo de la Espriella, para que proteja el empleo nacional y revise los acuerdos comerciales vigentes con China, ante la ausencia de antecedentes de defensa comercial para enfrentar esta asimetría. “El resultado inmediato es el cierre de plantas y el despido masivo de trabajadores locales, quienes pierden su sustento frente a una competencia que juega con reglas distintas”, concluyó Angarita.

Sigue leyendo