Seguidora de De la Espriella protagoniza escándalo en supermercado de Cali

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Un tenso episodio ocurrido en un supermercado Éxito del centro comercial Unicentro, en Cali, ha vuelto a encender las alarmas sobre la creciente polarización política en Colombia a menos de una semana de la segunda vuelta presidencial. Una mujer, identificada como seguidora del candidato de ultraderecha Abelardo de la Espriella, protagonizó un fuerte altercado con la cajera del establecimiento y otros clientes, luego de que, al parecer, intentara hacer proselitismo político dentro del local. La situación escaló rápidamente cuando la mujer, molesta por la demora en la atención, comenzó a gritar, obligando a la intervención de la policía.

El incidente fue registrado en video por un testigo y rápidamente se viralizó en redes sociales, siendo difundido por la cuenta @LaJornadaco. En las imágenes se escucha al ciudadano que graba narrar la escena: “Ve, pero amigo, cuéntale aquí a la gente qué es lo que está pasando. No, no aparece tu rostro, tranquilo. ¿Qué es lo que está pasando acá? Cuéntale, por favor, a la gente. La gente está loca. Es de Abelardo. Se están matando solos. La señora está peleando solita porque no la querían atender rápido. Ella está gritando: ‘Yo soy de Abelardo, voy a llamar a mi presidente’. Ahí va el comandante general de la policía”. El testigo también señaló que la mujer intentaba convencer a otros compradores sobre su candidato antes de perder la compostura.

Un clima de campaña crispado

Este suceso no es un hecho aislado. Ocurre en la recta final de la campaña para el balotaje del próximo domingo 21 de junio, que enfrenta al senador de izquierda Iván Cepeda y al abogado Abelardo de la Espriella. Según la encuesta del Centro Nacional de Consultoría para la revista Cambio, De la Espriella aventaja a Cepeda por un margen de 3,9 puntos porcentuales, una diferencia que, sumada al fin de la difusión de nuevas encuestas tras el cierre oficial de campaña, ha intensificado la tensión y las expectativas entre los seguidores de ambas orillas. El altercado refleja cómo la polarización se ha trasladado a espacios cotidianos como los supermercados, donde la política ya no es un tema de conversación, sino un detonante de violencia.

Las reacciones en redes sociales no se hicieron esperar y evidencian la profunda división del país. Un usuario comentó: “Con un abelardista no se puede ni siquiera conversar, porque pierden el control rápidamente, y comienzan mínimo a gritar, soltar insultos y en muchos casos recurren al salivazo, puño o patada”. Otro internauta fue más allá al decir: “Grita, amenaza, atropella y hasta se golpea su propia cabeza. ‘Abelardismo’ es el nombre de una nueva enfermedad mental”. Incluso se reportaron casos de violencia física más grave. Un ciudadano relató: “Esto se está saliendo de control. Ayer, a mi hijo un señor le puso un botellazo en la cabeza y en el brazo porque le expresó por quién iba a votar. Sucedió en Bucaramanga”. En la misma línea, otro usuario señaló que la raíz del problema podría estar en la arenga del propio candidato: “Pues… Comenzando porque el mismo candidato Abelardo les dio la orden de ‘destripar’ a la izquierda”.

Agresiones y bloqueos en otras ciudades

La escalada de agresiones no se limita a Cali. En Bogotá, la Secretaría de Seguridad confirmó que seguidores de Iván Cepeda bloquearon el acceso a la sede de campaña de Abelardo de la Espriella, ubicada en el barrio Teusaquillo. Si bien el organismo descartó daños materiales, la acción impidió el paso a la sede durante un tiempo. En otra manifestación en el Parque del Parkway, en la capital, se registraron cruces verbales y se denunció que un miembro del esquema de seguridad de De la Espriella habría desenfundado un arma de fuego.

Sin embargo, uno de los episodios más violentos ocurrió en el municipio de Chía, Cundinamarca. Lo que comenzó como un “banderazo” de simpatizantes de De la Espriella terminó en una batalla campal. Según reportes, los enfrentamientos incluyeron ataques con navajas y cadenas metálicas, dejando como saldo a una mujer mayor con una herida en la mano y a varios activistas lesionados. A falta de seis días para que los colombianos decidan su futuro en las urnas, estos hechos muestran que la llave para desactivar la violencia no está en los centros de votación, sino en la capacidad de los propios ciudadanos para contener la crispación que amenaza con desbordarse en cada esquina del país.

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