Senadora denuncia que Ministerio ocultó crisis alimentaria de 350 caimanes en Meta

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La senadora Andrea Padilla denunció este lunes, con documentos oficiales en mano, que el Ministerio de Ambiente conocía desde hace al menos un año la crítica situación de unos 350 caimanes llaneros alojados en centros de custodia del departamento del Meta, mientras la cartera ambiental niega que la muerte de 15 de estos ejemplares esté asociada a desnutrición o abandono. La congresista difundió a través de su cuenta de X oficios, reportes técnicos y actas de visitas de seguimiento que, según ella, demuestran una alerta previa y una falta de respuesta institucional frente a problemas de alimentación y hacinamiento en tres instalaciones: la Estación de Biología Tropical Roberto Franco, el Parque Agroecológico Merecure y la Universidad de los Llanos.

Los documentos citados por Padilla incluyen un oficio del 19 de mayo de 2025 y un reporte de Cormacarena fechado el 5 de diciembre de 2025, en el que la corporación autónoma regional confirmaba un estado de riesgo crítico para los animales. Según la denuncia, los reportes indicaban que las reservas de alimento alcanzarían apenas hasta septiembre de 2025 y que en la Estación Roberto Franco se registraron periodos de hasta 15 días sin suministro de comida. “Desde hace un año, el Ministerio de Ambiente sabía de la situación crítica de los caimanes”, declaró la senadora, quien agregó: “Los animales están siendo los principales afectados en medio de un cruce de responsabilidades entre instituciones”. Las cifras revelan que de los 350 caimanes llaneros en custodia, al menos 15 han muerto, entre ellos tres neonatos.

La respuesta del Ministerio de Ambiente

Frente a las revelaciones, el Ministerio de Ambiente emitió un pronunciamiento oficial en el que sostiene que las evaluaciones realizadas no evidencian cuadros de inanición ni ausencia de alimentación como causa de muerte. “Las evaluaciones realizadas no evidencian cuadros de inanición ni ausencia de alimentación como causa de muerte”, señaló la entidad, basándose en reportes técnicos y necropsias que atribuyen los decesos a “causas naturales y factores asociados al comportamiento biológico de la especie”. Como medidas de manejo, el Ministerio ordenó la separación de machos y hembras, así como la suspensión temporal de la incubación de huevos, en un intento por aliviar la presión sobre los centros.

Sin embargo, la versión oficial contrasta con el reporte de Cormacarena, que advirtió que la densidad poblacional en la Estación Roberto Franco supera la capacidad de carga del lugar, generando estrés, competencia por recursos y riesgos sanitarios. Además, se reportaron casos de deficiencia de tiamina en neonatos en los centros de custodia, lo que sugiere problemas nutricionales que el Ministerio no reconoce.

Contexto crítico para una especie en peligro

El caimán llanero, especie nativa de la cuenca del Orinoco, está catalogado en peligro crítico de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), afectado históricamente por la caza furtiva y la pérdida de hábitat. La denuncia de Padilla pone de manifiesto una disputa por las responsabilidades entre la Universidad Nacional de Colombia, ejecutora del programa de custodia, y Cormacarena, la autoridad ambiental regional. La senadora ha solicitado la intervención de la Fiscalía General de la Nación para esclarecer lo que considera un posible abandono estatal.

“Desde hace un año, el Ministerio de Ambiente sabía de la situación crítica de los caimanes. Los animales están siendo los principales afectados en medio de un cruce de responsabilidades entre instituciones”.

Andrea Padilla, senadora de la República

Como resultado de la presión pública, se acordó continuar con el suministro de alimento en dos de los tres centros de custodia, aunque persiste la incertidumbre sobre el destino de los ejemplares a largo plazo. La senadora advierte que sin una respuesta integral que aborde el hacinamiento y la falta de recursos, la supervivencia de esta especie emblemática de los Llanos Orientales seguirá en riesgo. Mientras tanto, el Ministerio mantiene su postura y asegura que las muertes corresponden a procesos biológicos naturales, en un cruce de versiones que, por ahora, deja a los caimanes llaneros en el centro de una controversia institucional.

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