SGC reporta sismo; Caldas está entre zonas de mayor sismicidad

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El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó el registro de un nuevo sismo, cuyos datos aún son de carácter preliminar y podrían ser ajustados en magnitud y localización exacta tras los análisis correspondientes. Aunque la información inicial del movimiento telúrico no especifica fecha ni hora, el anuncio del organismo científico sirve como recordatorio de la constante actividad sísmica que caracteriza a Colombia, un país situado en una de las regiones geológicamente más activas del planeta: el Cinturón de Fuego del Pacífico. Esta zona concentra aproximadamente el 80% de los temblores fuertes del mundo y alberga al 75% de los volcanes activos, lo que convierte al territorio colombiano en un escenario de alto riesgo sísmico debido a la interacción de dos zonas de subducción: la placa de Nazca con la placa Sudamericana y la placa del Caribe.

Una historia marcada por la sismicidad

La sismicidad en Colombia no es un fenómeno reciente. Datos históricos recopilados por el SGC revelan que el país ha sido escenario de terremotos devastadores, cuyas magnitudes han oscilado entre 6.2 y 8.8 en la escala de Richter. Entre los eventos más mortíferos se encuentra el sismo de Ecuador-Colombia en 1868, que dejó un saldo estimado de 70 mil víctimas fatales. Le sigue el terremoto de Cúcuta en 1875, con 461 fallecidos, y el sismo y tsunami de 1906 en la región del Pacífico, que cobró alrededor de 1.500 vidas. En tiempos más recientes, el terremoto del Páez en 1994 causó 800 muertos, mientras que el devastador sismo del Eje Cafetero en 1999 dejó más de mil víctimas mortales, 4.000 heridos y cerca de 500 desaparecidos. Ese mismo evento destruyó 8.000 fincas cafeteras y afectó a 13.000 estructuras empresariales e industriales, evidenciando la vulnerabilidad de la infraestructura en zonas de alta sismicidad.

Las zonas más activas y la escala de intensidad

Los departamentos de Nariño, Chocó, Caldas y Santander concentran la mayor actividad sísmica del país. De hecho, el municipio de Los Santos, en Santander, es reconocido como la segunda zona más sísmica del mundo, con una frecuencia casi diaria de movimientos telúricos de baja magnitud. Para medir la intensidad de estos eventos, el SGC utiliza la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98), que clasifica los temblores desde el nivel 2, apenas sentido, hasta el nivel 7 o superior, que indica daño severo. En los niveles intermedios, el nivel 4 provoca vibración en ventanas y platos; el nivel 5 desplaza objetos pequeños y genera leves grietas; el nivel 6 causa daños leves y pérdida de equilibrio en las personas; mientras que el nivel 7 ya produce daños moderados con grietas en edificios. Por encima de ese umbral, el colapso de estructuras es inminente.

La información proporcionada por el SGC insiste en el carácter preliminar de los datos difundidos, una práctica habitual en el monitoreo sísmico que busca informar con rapidez a la población, aunque sujeto a revisiones técnicas posteriores. Mientras tanto, el país continúa vigilante ante la dinámica de las placas tectónicas que lo ubican en el corazón del Cinturón de Fuego, donde cada movimiento recuerda la necesidad de preparación y prevención ante un fenómeno natural imposible de predecir, pero cuyas consecuencias pueden mitigarse con información oportuna y construcciones resistentes.

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