Sismo de 7,0 en Fómeque: 13.672 muertos y 124.370 heridos en Bogotá

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Un escalofriante panorama para Bogotá quedó al descubierto tras un debate de control político en la Comisión Segunda Permanente de Gobierno del Concejo de Bogotá, donde el concejal Julián Espinosa, del Partido Alianza Verde, lideró una sesión que reveló la alarmante vulnerabilidad sísmica de la capital. Según la simulación presentada por el Idiger, un sismo de magnitud 7,0 en la falla de Fómeque, a 25 kilómetros de profundidad y a solo 40 kilómetros del centro de la ciudad, podría causar 13.672 muertos, 124.370 heridos y pérdidas económicas cercanas a los 38 billones de pesos. El estudio, que evaluó el impacto de este escenario catastrófico, también señaló que el 75% de las edificaciones de Bogotá, es decir, 945.000 construcciones, presentan vulnerabilidad estructural, y más de 708.000 no cumplen con las normas modernas de sismo-resistencia, la mayoría levantadas entre 1960 y 1999.

Durante el debate, en el que también participaron el Idiger y el Cuerpo de Bomberos de Bogotá, Espinosa lanzó la pregunta clave: “¿qué tan preparada está Bogotá para enfrentar un gran sismo?”. Las cifras expuestas no dejan lugar a dudas sobre la magnitud del desafío: se proyectan 65.841 viviendas averiadas, 10.677 destruidas y 127 edificios colapsados. Sin embargo, la preocupación mayor radica en la capacidad de respuesta. Aunque el Distrito ha anunciado 298.858 cupos de alojamiento temporal, se desconoce cuántos estarían realmente disponibles y abastecidos tras un sismo. Espinosa insistió en que “las preguntas sobre la respuesta ante un desastre deben responderse antes de que ocurra”, y subrayó la necesidad de realizar una prueba distrital de estrés sísmico para medir tiempos de respuesta y brechas en los sistemas críticos. “Solo así –afirmó el concejal– Bogotá podrá saber cuántas personas podría rescatar y atender efectivamente en las primeras horas”.

Capacidad operativa y vulnerabilidad territorial

El debate también evidenció las limitaciones del sistema de emergencias. El Cuerpo de Bomberos cuenta con 645 uniformados, 18 estaciones, 129 vehículos y 13 drones, aunque la nueva estación en Ciudad Bolívar promete reducir los tiempos de respuesta para más de 75 barrios. En materia de salud, la ciudad dispone de 1.703 camillas de urgencias, 7.302 camas de hospitalización y 301 IPS con servicios críticos, pero no se sabe cuántas de estas quedarían operativas tras un sismo. A esto se suma el riesgo de que la sede del Idiger, construida antes de la norma sismorresistente, resulte inoperativa, lo que obligaría a contar con sedes alternas y centros de mando. Además, el sismo dejaría al 45% de la ciudad sin agua y al 40% sin electricidad, agravando la crisis humanitaria.

Las localidades más expuestas, según el estudio, son San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Usme, Rafael Uribe Uribe, Bosa, Kennedy, Fontibón, Engativá y Suba, debido a su geología y a la alta presencia de viviendas autoconstruidas. El concejal Espinosa pidió fortalecer la supervisión técnica independiente, el control urbano y el reforzamiento de edificaciones, así como determinar cuántas obras activas son vigiladas por las alcaldías locales. En un giro adicional, el concejal Andrés García planteó la problemática de los animales afectados: a nivel nacional, el sismo del 10 de agosto dejó 1.757 animales afectados y 2.847 rescatados, mientras que Bogotá proyecta 2,76 millones de perros y gatos para 2026, lo que exige protocolos de evacuación y refugio para mascotas.

“Las preguntas sobre la respuesta ante un desastre deben responderse antes de que ocurra”

Julián Espinosa, concejal del Partido Alianza Verde

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