Un bombardeo militar en zona rural del municipio de El Retorno, Guaviare, ejecutado en la madrugada del jueves 27 de agosto de 2026 por orden del presidente Abelardo de la Espriella, dejó entre las víctimas fatales al menos tres menores de edad, según confirmó Medicina Legal. La operación, denominada Amón, fue la segunda ofensiva autorizada por el nuevo gobierno en sus primeros 20 días de mandato y estuvo dirigida contra estructuras de las disidencias de las Farc bajo el mando de alias Calarcá, específicamente el Bloque Jorge Suárez Briceño. En total se recuperaron diez cuerpos, de los cuales nueve han sido identificados: tres menores de edad, cuatro mujeres y cinco hombres. Un cuerpo permanece sin identificar y podría corresponder a alias Urías Perdomo, cabecilla de confianza de alias Calarcá por quien se había ofrecido una recompensa de 400 millones de pesos.
El despliegue incluyó once aeronaves de la Fuerza Aérea Colombiana —cinco Kfir y seis Super Tucano— que bombardearon dos estructuras del grupo armado, seguidas del desembarco de tropas en tierra. Durante la operación, un helicóptero del Ejército fue impactado, aunque sin reportar bajas. El balance oficial inicial reportó ocho muertos, dos capturados y cuatro heridos, pero la cifra de fallecidos ascendió tras la recuperación de cuerpos en la zona. Los cadáveres fueron trasladados a laboratorios forenses en Florencia y Villavicencio para su identificación plena. Además, se incautaron once fusiles, cinco ametralladoras y material de intendencia.
Operación Amón: segundo bombardeo en 20 días de gobierno
La operación se enmarca en la estrategia de seguridad del presidente Abelardo de la Espriella, que contempla la realización de quince bombardeos durante los primeros cien días de mandato. El ataque contra las disidencias en El Retorno es el segundo de este tipo autorizado por el nuevo gobierno, luego de que en junio de 2026 otra operación en la misma región contra estructuras de alias Iván Mordisco resultara en tres muertos y la recuperación de varios menores reclutados. Según el Ministerio de Defensa, se ofrecía una recompensa de 400 millones de pesos por alias Juan Antonio Agudelo Salazar, también conocido como alias Urías Perdomo, quien sería el cabecilla abatido cuyo cuerpo no ha sido identificado. Las autoridades evalúan su traslado a Bogotá para análisis forenses complementarios.
«Colombia debe saber que estamos pasando a la ofensiva. Los grandes cabecillas y sus estructuras criminales no tendrán escondite ni santuario en ninguna parte del territorio nacional»
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia (publicado en su cuenta de X)
Las tropas permanecen desplegadas en El Retorno consolidando el terreno e iniciando labores judiciales, mientras el sector Defensa se prepara para emitir un pronunciamiento detallado sobre el operativo. La presencia de menores entre las víctimas ha generado interrogantes sobre los protocolos de inteligencia y el impacto de la ofensiva en poblaciones vulnerables, en una región que ha sido históricamente escenario de confrontación armada y reclutamiento forzado por parte de grupos ilegales.










