Un sismo de magnitud 4.8 sacudió la madrugada del viernes 7 de agosto la zona fronteriza entre Ecuador y Colombia, según reportó el Servicio Geológico Colombiano (SGC). El movimiento telúrico se registró exactamente a las 05:49 hora local, con epicentro localizado a 4 kilómetros del municipio de Tufiño, en la provincia ecuatoriana de Carchi. Las autoridades colombianas informaron que las localidades más cercanas al epicentro en territorio nacional son Cumbal, en el departamento de Nariño, a 10 kilómetros de distancia, y Cuaspud Carlosama, también en Nariño, a 13 kilómetros.
El sismo, que tuvo una profundidad de 143 kilómetros, podría haber sido sentido de manera amplia en la región andina del sur de Colombia, particularmente en el departamento de Nariño. De acuerdo con la Escala Macrosísmica Europea (EMS-98), que utiliza el SGC para medir la intensidad de los movimientos telúricos, un temblor de magnitud 4.8 puede corresponder a intensidades entre 4 y 5, lo que significa que pudo ser sentido fuertemente por la población, con vibración de objetos y posibles grietas leves en estructuras. La entidad aclaró que la información es preliminar y puede estar sujeta a cambios tanto en magnitud como en ubicación del epicentro.
Un país en permanente actividad sísmica
Colombia es considerado un país de alto riesgo sísmico debido a su ubicación geológica en el Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona donde ocurre aproximadamente el 80 por ciento de los temblores más fuertes del mundo. A esta condición se suma la presencia de dos áreas de subducción en el territorio nacional: el choque de la placa de Nazca con la placa Sudamericana y el de la placa Sudamericana con la placa del Caribe. Estos factores generan una actividad sísmica constante que, aunque en su mayoría pasa desapercibida para la población, en ocasiones se manifiesta en eventos perceptibles como el registrado en la madrugada de este viernes.
Los departamentos con mayor actividad sísmica en Colombia son Nariño, Chocó, Caldas y Santander. De hecho, el municipio de Los Santos, en Santander, es reconocido como la segunda zona más sísmica del mundo, solo superada por algunas regiones de Japón. La historia sísmica del país registra eventos devastadores: entre los más mortíferos se cuentan el terremoto de 1868 en la frontera entre Ecuador y Colombia, que dejó aproximadamente 70 mil víctimas; el de Cúcuta en 1875, con unos 461 muertos; el tsunami de Tumaco en 1906, que causó 1.500 muertos; la tragedia del río Páez en 1994, con alrededor de 800 fallecidos; y el terremoto del Eje Cafetero en 1999, que cobró la vida de más de mil personas.










