Sobreviviente de Armero advierte sobre secuelas mentales del terremoto en Colombia

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Una semana después del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia con epicentro en San José del Palmar, Chocó, el balance oficial reporta 287 muertos, 4.147 heridos y 194 desaparecidos, mientras 355 personas han sido rescatadas con vida. En medio de esta tragedia, el psiquiatra Ariel Alarcón, sobreviviente de la catástrofe de Armero en 1985, lanzó una advertencia contundente: el impacto emocional del desastre deja una herida profunda que no se cura con escombros ni con cifras. «Esto es una tarea de largo aliento; esto es una maratón», declaró a La FM, al tiempo que ofreció claves para la recuperación psicológica de los afectados.

El sismo, ocurrido hace exactamente siete días, ha afectado a 15 departamentos y 472 municipios, dejando 120.671 familias damnificadas, lo que equivale a 185.996 personas. Las viviendas averiadas ascienden a 127.608 y las destruidas a 26.392, mientras que 197 edificios colapsaron por completo. El desastre también golpeó la infraestructura esencial: 304 centros de salud, 3.207 instituciones educativas y 4.059 centros comunitarios resultaron dañados, además de 410 vías, 95 acueductos, 48 puentes vehiculares, 13 peatonales y cinco aeropuertos. En medio de este panorama desolador, Alarcón, quien perdió todo en Armero, recordó que el primer paso para sanar es enfrentar las emociones sin negarlas.

Primeros auxilios psicológicos: validar el dolor y compartir la carga

Según el especialista, lo fundamental en estos momentos es aceptar las emociones, por más dolorosas que sean. «El primer paso es aceptarlas, por dolorosas que sean», afirmó Alarcón, quien subrayó que sentimientos como la tristeza, la rabia o la culpa del sobreviviente son completamente naturales después de una tragedia de esta magnitud. Para manejar esa culpa, el psiquiatra recomendó actuar según las propias capacidades y evitar autoimponerse exigencias imposibles, pues el instinto de ayudar puede llevar a cargas emocionales insostenibles. En ese sentido, invitó a permitirse descansar, compartir el dolor y apoyarse en la cercanía de otras personas, destacando que «no hace falta teoría psicológica para hacerlo», ya que la conexión humana es el recurso más poderoso.

«Esto es una tarea de largo aliento; esto es una maratón»

Ariel Alarcón, psiquiatra y sobreviviente de la tragedia de Armero

Alarcón también abordó el duelo por las pertenencias perdidas, un aspecto que a menudo se minimiza. «Es completamente válido», aseguró, al explicar que los objetos representan recuerdos, identidad y seguridad, y su pérdida merece ser llorada. Con los niños, el enfoque debe ser especialmente cuidadoso: sugirió no corregir ni censurar dibujos que reflejen la pérdida, y recordó que «los niños reconstruyen el mundo a través del juego». La tranquilidad de los adultos es clave para el bienestar infantil, por lo que recomendó validar sus emociones a través del juego y el dibujo, sin necesidad de teorías complejas.

«Reconstruir no significa únicamente levantar edificios»

Ariel Alarcón, psiquiatra

La advertencia de Alarcón resuena con fuerza en un país que aún recuerda la tragedia de Armero, donde él mismo sobrevivió. Para el psiquiatra, la recuperación emocional es un proceso que debe acompañar la reconstrucción física, porque, como él mismo lo dijo, «reconstruir no significa únicamente levantar edificios». En medio de las cifras que aún se actualizan, con 194 desaparecidos y más de 120 mil familias damnificadas, el llamado es a no olvidar que la herida emocional también necesita atención inmediata y de largo plazo, una maratón que apenas comienza.

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