El superintendente de Salud, Daniel Quintero, lanzó duras críticas contra la estrategia que el gobierno entrante de Abelardo de la Espriella planea aplicar para la Nueva EPS, advirtiendo que liquidar la entidad y trasladar a sus más de 12 millones de afiliados hacia aseguradoras privadas no solo no solucionará la crisis, sino que la profundizará. A través de su cuenta oficial de X, Quintero alertó que este movimiento, sumado a un aumento de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), representa un salvavidas multimillonario para las EPS privadas con recursos públicos, en lo que calificó como “la larga factura de un modelo corrupto y fracasado”.
La intervención de la Nueva EPS durante el gobierno de Gustavo Petro, aseguró el superintendente, evitó una liquidación que ya se veía venir desde la administración de Iván Duque (2018-2022), cuando la aseguradora más grande del país, con cerca de 11,8 millones de afiliados, quedó en una situación crítica sin estados financieros claros. Los hallazgos posteriores revelaron un déficit patrimonial de 11,9 billones de pesos en 2024, pasando de un saldo positivo en 2022 a un abismo fiscal. Durante el año pasado, los costos de atención superaron los ingresos en casi 5 billones de pesos, mientras que el patrimonio negativo total de las EPS en el primer trimestre de 2026 alcanzó los 18,2 billones de pesos, de los cuales más de 12 billones corresponden a entidades intervenidas.
Un sistema en cuidados intensivos
Quintero no dudó en calificar la situación como “el Chernobyl de la Salud en Colombia”, señalando que la crisis de Nueva EPS es el resultado de la acumulación de pasivos de cerca de 150 EPS liquidadas en el pasado, cuyos recursos nunca se destinaron a atención ni prevención. En contraste, reveló que las EPS privadas acumularon utilidades por 45 billones de pesos en los últimos cinco años, mientras el sistema registró un récord de 2,1 millones de quejas, peticiones y reclamos (Pqrs) en 2025. El superintendente también mencionó transferencias de recursos hacia Brasil y Panamá, sin dar más detalles, pero insistiendo en que “cientos de billones de pesos de nuestros impuestos” han engordado a estos actores privados.
“El Chernobyl de la Salud en Colombia”
Daniel Quintero, superintendente de Salud
El exministro de Salud, Augusto Galán, coincidió en el diagnóstico al afirmar que se trata de “una falla multisistémica” y advirtió que “no es posible calcular el déficit actual de Nueva EPS, pero seguramente es mayor”. Expertos citados por El Tiempo señalaron que “estos datos podrían mostrar solo una parte de la crisis real”, especialmente porque las cifras financieras de 2025 y lo corrido de 2026 aún no se conocen; el informe financiero de la EPS solo salió a la luz tras un fallo judicial. Galán también destacó que el sistema presenta dificultades en la prestación de servicios, la entrega de medicamentos y la circulación de recursos.
La patria boba y el negocio de la salud
Para Quintero, el ciclo de crisis y quiebras no es más que “la patria boba”, una repetición de errores que beneficia a unos pocos. Pronosticó que, si no hay cambios estructurales, los costos seguirán escalando, la Superintendencia será pasiva y los financistas de campañas políticas se aprovecharán de los recursos públicos. La propuesta de reformar la Ley 100, que buscaba corregir estas fallas, no prosperó por la oposición de diversos sectores, y ahora el gobierno entrante de De la Espriella plantea una salida que, según el superintendente, no ataca las causas de fondo. Analistas advierten que la solución no pasa solo por liquidar EPS, sino por reformas estructurales y un diagnóstico completo del sector, algo que aún está pendiente mientras 12 millones de colombianos esperan respuestas.












