El superintendente de Salud, Daniel Quintero, ordenó una inspección inmediata a la Clínica Foscal de Bucaramanga luego de que se hiciera viral la denuncia de una paciente identificada como Gaby, quien asegura que el médico ortopedista John Fonseca le propuso amputar una pierna a pesar de que existía una alternativa quirúrgica para extraer un cuerpo extraño alojado en su extremidad. La paciente, afiliada a la Nueva EPS, relató en TikTok que desde hace dos meses espera una cirugía que ya fue aprobada por una junta médica, pero que ha sido cancelada en dos ocasiones, primero por falta de materiales y luego por decisión del propio especialista.
En su cuenta oficial de X, el superintendente Quintero fue contundente al calificar lo ocurrido como inadmisible y anunció el envío de un equipo de superdefensores para acompañar el caso y garantizar que la paciente reciba atención lo antes posible. “No quiero pensar que le están negando el servicio porque es una usuaria de Nueva EPS”, señaló el funcionario, en alusión a la millonaria deuda que la entidad sanitaria mantiene con la clínica, superior a los 400 mil millones de pesos, una situación que la propia Foscal ha denunciado públicamente en repetidas ocasiones.
El calvario de Gaby: una cirugía que nunca llega
En sus videos de TikTok, que han acumulado miles de reproducciones, Gaby narró con detalles su lucha por conservar la pierna. Todo comenzó tras un accidente durante el cual, según su relato, un cuerpo extraño —posiblemente una gasa o compresa— quedó alojado en su pierna en el marco de un tratamiento previo. “Fui a Bucaramanga a varias clínicas, ninguno me quería meter mano. Me remitieron a la clínica de heridas. En la clínica de heridas me dicen que eso es un pedazo de compresa, que ellos no me pueden seguir curando. Me remiten a urgencias, que eso me lo tienen que extraer en cirugía porque de nada sirve hacerme las curaciones”, relató la paciente.
La junta médica de la Clínica Foscal aprobó la extracción del cuerpo extraño, pero el doctor John Fonseca, ortopedista tratante, no estuvo presente en esa reunión —envió a un representante— y posteriormente se negó a realizar el procedimiento, insistiendo en la amputación. “Entonces, no entiendo por qué el médico se ha empecinado en eso. Él me envía a la Junta Médica y me dice que me envía para una propuesta de amputación, pero pues ese día me pongo a llorar de escuchar el diagnóstico de él. Me pongo a llorar y él me dice: ‘Pero tranquila, no te preocupes. Igual es una junta médica, hay que esperar qué dicen mis compañeros, porque, pues es lo que pienso yo, pero toca esperar qué dicen los demás. No se alarme, puede que sí como puede que no, hay que esperar’”, contó Gaby.
La paciente asegura que su pierna no presenta necrosis y tiene buena circulación, y que los exámenes practicados —ecografía, tomografía y resonancia magnética— confirman la presencia de un cuerpo extraño. “Yo camino, no camino cien por ciento bien, pero camino”, afirmó. La cirugía fue programada para el día 22 de un mes no especificado, pero la secretaria del médico le informó primero que debía reprogramarse por falta de materiales y luego, el mismo día de la intervención, que el doctor Fonseca había revisado su historia clínica y decidido no realizar el procedimiento. “Yo lo único que estoy es pidiendo que me saquen ese pedazo de cosa que tengo, que no sé qué es. Los exámenes han arrojado que es un cuerpo extraño, la ecografía, la tomografía, la resonancia. Entonces, no entiendo por qué ese médico está empeñado en que yo me haga una amputación y no quiere hacerme más nada ahora”, expresó con desesperación.
Deuda millonaria y sombras sobre la atención
El caso ha puesto nuevamente en el centro del debate la crisis financiera que atraviesan varias EPS del país y su impacto en la prestación de servicios. La Clínica Foscal ha denunciado que la Nueva EPS le adeuda más de 400 mil millones de pesos, una cifra que, según la institución, compromete la capacidad de atención. Aunque desde la clínica no se han pronunciado oficialmente sobre el caso concreto de Gaby, la coincidencia entre la deuda y la negativa del especialista a realizar una cirugía aprobada por la junta médica ha generado sospechas entre los usuarios de redes sociales y defensores de derechos en salud.
La Superintendencia Nacional de Salud, a través de su equipo de superdefensores, ya está acompañando el caso para garantizar que la paciente reciba la atención requerida. Mientras tanto, Gaby continúa esperando una cirugía que le devuelva la esperanza de conservar su pierna, mientras el país observa con atención lo que podría convertirse en un nuevo episodio de la compleja relación entre las EPS, las clínicas y los pacientes en Colombia.












