El pasado 25 de junio, aproximadamente a las 5:00 p. m., un taxi cayó a una quebrada en la localidad de Usme, al sur de Bogotá, dejando al conductor herido y el vehículo en pérdida total. El incidente ocurrió en la carrera 14D con calle 91A Sur, sentido oriente-occidente, cuando el conductor, Nelson Salazar, aseguró que iba a solo 10 km/h y perdió el control al hacerse a la derecha sin previas maniobras peligrosas. «En el momento de los hechos iba conduciendo el vehículo y estaba solo (…) me hice a la derecha y ahí desafortunadamente perdí el equilibrio del vehículo», declaró Salazar, quien resultó lesionado pero sin heridas de gravedad.
Residentes del sector señalaron que la vía es angosta y carece de baranda de protección, condiciones que han generado recurrentes riesgos para los conductores. Los vecinos afirmaron que días antes un ciclista murió en el mismo tramo, lo que incrementa la preocupación por la falta de intervención de la Alcaldía Local de Usme. Nelson Salazar, taxista afectado, expresó su frustración: «Estoy totalmente maltratado, gracias a Dios no tengo lesiones muy graves, pero no puedo salir a trabajar así y estoy a la espera de la aseguradora del vehículo». El vehículo quedó en aparente pérdida total, y las autoridades aún investigan las causas del accidente.
Preocupaciones por seguridad vial se extienden al sur de Bogotá
Días después de este siniestro, otro accidente grave conmocionó la zona sur de la capital. Un bus alimentador de Transmilenio, operado por el concesionario Consorcio Express, cayó a una pendiente en la calle 63 Sur con carrera 10B Este, en la localidad de San Cristóbal, tras chocar con un taxi. Las lluvias dificultaron las labores de rescate, por lo que Transmilenio activó de inmediato sus protocolos de emergencia para atender la situación. Ambos incidentes han reavivado las alarmas sobre la seguridad vial en la ciudad, especialmente en vías secundarias que carecen de la infraestructura necesaria para prevenir accidentes.












