Un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la isla de Kyushu, en el sur de Japón, dejando un saldo preliminar de más de 80 heridos. Entre quienes vivieron la experiencia en primera persona se encuentra la colombiana Natalia Giraldo, quien se encuentra de vacaciones en la ciudad de Kumamoto y relató a Caracol Radio los intensos momentos de pánico que vivió, contrastados con la sorprendente calma de los residentes locales. El sismo ocurrió antes de este martes 28 de julio de 2026, fecha en la que se difundió su testimonio.
Natalia se encontraba trabajando de forma remota en un Starbucks cuando la tierra comenzó a moverse. “Estaba en un Starbucks trabajando y empezó a temblar, pero demasiado duro y se demoró demasiado, como unos treinta segundos, no sé, pero fue muy largo”, relató. La sacudida, que duró aproximadamente medio minuto, la obligó a refugiarse bajo una mesa. Tras el movimiento principal, el personal del local evacuó rápidamente a los clientes, y Natalia fue conducida junto con otros ciudadanos a un parque abierto, donde permaneció cuatro horas debido a las constantes réplicas que se presentaban cada cinco minutos.
El testimonio de la colombiana
Lo que más llamó la atención de la colombiana fue la reacción de los japoneses. “Algo que me sorprendió muchísimo es que las personas acá tenían mucha calma. Solamente estaban como a la expectativa, mirando qué sucedía, pero no había caos. No corrían, no gritaban. Yo creo que la que estaba haciendo más show fui yo, pero es que de verdad que se sentía demasiado duro. Fue un momento demasiado angustiante”, confesó. Una joven japonesa se acercó a ella para preguntarle si se encontraba bien y le sugirió que respirara con tranquilidad, un gesto que refleja la preparación cotidiana de la población ante estos eventos.
“Y cuando ya como que el temblor pasó, nos evacuaron pues superrápido. Empezaron a llegar personas como de algunas entidades públicas, me imagino que de seguridad, y evacuaron, cerraron los centros comerciales y pues las personas rápidamente empezaron a actuar como muy tranquilamente”
Natalia Giraldo, colombiana en Kumamoto
Pese a la magnitud del terremoto, Natalia no observó daños visibles en su recorrido posterior por la zona céntrica de Kumamoto. “Si les soy honesta, no he visto ni un daño en toda la zona en la que he estado. Estuve como un tiempo esperando como réplicas en la zona donde me encontraba, que era como la zona céntrica. Después me vine como caminando hacia el lugar donde me estoy hospedando”, indicó. Sin embargo, reconoció que los medios locales reportan algunos daños, aunque en su experiencia las calles estaban normales y los edificios no colapsaron. Las réplicas continuaban incluso al momento de la entrevista, pero con menor intensidad, lo que mantiene la alerta en la región.
“Me quedé cuatro horas en un parque abierto porque cada cinco minutos habían réplicas. Cada vez eran no tan fuertes, pero pues igual incomodan. Inclusive ahora mismo todavía tenemos réplicas. Lo que he visto en las noticias es como que hay algunos daños, pero desde mi experiencia estuve caminando como alrededor muchos lugares y no, no vi nada. Las calles estaban normal, los edificios no colapsaron”
Natalia Giraldo, colombiana en Kumamoto
El terremoto de magnitud 7,1 en Kyushu deja un balance de más de 80 heridos, según reportes preliminares, y pone de nuevo en evidencia la capacidad de respuesta de Japón, un país acostumbrado a convivir con la actividad sísmica. La experiencia de Natalia Giraldo, entre el pánico y la admiración por la disciplina local, se convierte en un testimonio de primera mano de cómo una nación entera enfrenta la furia de la naturaleza con orden y serenidad.












