En una contundente intervención a través de su cuenta oficial de X, el empresario Tomás Uribe Moreno advirtió sobre el riesgo de un severo desgaste político para el gobierno de Abelardo de la Espriella si la coalición oficialista decide respaldar al senador Alfredo Deluque para la presidencia del Senado basándose en “afinidades personales” en lugar de criterios institucionales. La declaración, que se da en la antesala de la definición del 20 de julio, cuando el Congreso elegirá a su nueva directiva, pone de relieve la creciente tensión entre el Centro Democrático y el Partido de la U por la candidatura a la presidencia del Senado, un pulso que podría marcar el tono de la nueva legislatura.
“Los colombianos debemos apostar al éxito del presidente Abelardo de la Espriella”, afirmó Tomás Uribe Moreno en su mensaje, en el que también manifestó su preocupación por que “el nuevo gobierno desgaste capital político”. El empresario, hijo del expresidente Álvaro Uribe Vélez, fue más allá al señalar que “preocupa que el nuevo gobierno desgaste capital político”, y subrayó que “la sostenibilidad de la democracia y la libertad depende del bienestar que estas propicien más que de propaganda en redes sociales y ‘batallas culturales’”. Con estas palabras, el hijo del exmandatario llamó la atención sobre el peligro de que la gestión del nuevo Gobierno se centre en disputas mediáticas o agendas simbólicas, desviando la atención de asuntos esenciales como la pobreza, la inseguridad, la salud y la sostenibilidad fiscal, dificultades que calificó como “crónicas”.
Tensión en la coalición por la presidencia del Senado
El trasfondo de esta advertencia es la disputa por la presidencia del Senado, donde el Centro Democrático respalda a Honorio Henríquez, mientras que el Partido de la U postula a Alfredo Deluque. El expresidente Álvaro Uribe Vélez ha defendido abiertamente la candidatura de Henríquez, argumentando que su partido ganó el derecho a presidir la cámara alta tras los resultados de las elecciones legislativas. En ese contexto, el exmandatario salió en defensa de su pupilo al afirmar que “el senador Honorio no ha tenido malos manejos en Bienestar Familiar, menos en la sucursal de La Guajira”, un señalamiento que se produce en medio de cuestionamientos sobre la gestión de esa entidad en épocas anteriores.
La respuesta de Alfredo Deluque no se hizo esperar. El senador del Partido de la U se dirigió al expresidente Uribe con un tono que buscaba bajar la confrontación, pero no exento de firmeza. “Señor expresidente, en democracia es válido que usted, como ciudadano, exprese libremente simpatías por su candidato; lo celebro”, dijo Deluque, agregando que “no entraré en dimes y diretes con usted, ni en más confrontaciones públicas porque lo mío es la concertación y no la confrontación”. Sin embargo, la reacción del Centro Democrático fue inmediata y enérgica. A través de un comunicado, la colectividad rechazó cualquier intento de vincular al expresidente Uribe con supuestos malos manejos en el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf), calificando cualquier insinuación en ese sentido como “una infamia y una canallada”. “Jamás ha estado involucrado en escándalos de corrupción. Jamás”, sentenció el partido, que además le exigió a Deluque: “Respete, senador Deluque. No se equivoque”.
“Los colombianos debemos apostar al éxito del presidente Abelardo de la Espriella”
Tomás Uribe Moreno, empresario
En medio de este tenso cruce de acusaciones y defensas, la intervención de Tomás Uribe Moreno se erige como un llamado de atención a la nueva administración y a los partidos que la respaldan. El empresario instó a priorizar la solución de los problemas estructurales del país y a no dilapidar el capital político del presidente electo en luchas internas o en el apoyo a figuras por afinidades personales. Mientras el 20 de julio se acerca y la definición sobre quién presidirá el Senado está por resolverse, queda claro que la coalición oficialista enfrenta su primera prueba de fuego, en la que las decisiones sobre los cargos de poder y las lealtades políticas podrían determinar la gobernabilidad y la efectividad del gobierno de Abelardo de la Espriella.












