Trasladan 80 hipopótamos de Medellín a Jamnagar, India, por 3 millones de dólares

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El empresario indio Anant Ambani está impulsando el traslado de cerca de 80 hipopótamos, descendientes de los animales introducidos por Pablo Escobar, desde las cercanías de Medellín en Colombia hasta el centro Vantara en Jamnagar, India, con un costo estimado de tres millones de dólares. Este ambicioso proyecto, que ha generado acercamientos desde 2023 entre el gobierno colombiano, encabezado por la ministra de Ambiente encargada Irene Vélez, y las autoridades indias, busca controlar la población de esta especie declarada invasora en 2022, evitando así la eutanasia como medida extrema ante los riesgos para ecosistemas y comunidades locales. La operación involucra al santuario mexicano Ostok y requiere estrictas autorizaciones ambientales, en cumplimiento de las convenciones internacionales sobre biodiversidad ratificadas por Colombia, incluyendo CITES.

El traslado implicará un viaje de más de 30 horas cubriendo 15.000 kilómetros, comenzando por vía terrestre hasta un aeropuerto, seguido de aviones de carga especializados. Cada hipopótamo, que pesa más de tres toneladas, será transportado en guacales con ventilación y alimentación adecuada, y pasará por una fase de adaptación en corrales sin necesidad de anestesia. Vantara, un vasto complejo de más de 1.200 hectáreas ubicado en medio de una zona de infraestructura industrial, asumiría probablemente una parte significativa de la financiación, aunque esta sigue siendo incierta. Las autorizaciones dependen de rigurosos protocolos sanitarios y condiciones de recepción óptimas.

Origen escabroso y proyecciones preocupantes

Los hipopótamos provienen de los ejemplares que Pablo Escobar importó en la década de 1980 como parte de su zoológico privado en Hacienda Nápoles, y que tras su muerte se reprodujeron descontroladamente, proyectándose que superen el millar en la próxima década si no se interviene. El gobierno colombiano elevó una solicitud formal a India como alternativa a la eutanasia, pero el plan enfrenta críticas por la idoneidad de Vantara y la falta de transparencia en los detalles operativos.

«Es importante recordar que la translocación de especímenes no solo requiere la voluntad de privados, necesita permisos y autorizaciones ambientales gubernamentales, en cumplimiento estricto de las convenciones internacionales sobre biodiversidad ratificadas por Colombia.»

Irene Vélez, ministra de Ambiente encargada

Este traslado representa un desafío logístico sin precedentes y un paso clave para mitigar el impacto ambiental de una especie exótica en Colombia, aunque persisten dudas sobre su éxito a largo plazo y el rol de los actores privados en la preservación de la biodiversidad global.

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