El Departamento de Historia y Geografía de la Universidad de los Andes emitió un contundente comunicado el jueves 21 de octubre de 2026 en el que expresa su preocupación y rechazo frontal ante el retiro de cerca de 50 obras de tres salas del Museo Nacional de Bogotá, así como por las declaraciones del presidente Abelardo de la Espriella y la ministra de Cultura y Patrimonio, Paola Holguín, quienes han impulsado una denominada “batalla cultural” que, según el departamento académico, constituye un acto de censura y una reducción superficial del debate histórico y cultural.
El pronunciamiento surge como reacción al discurso que el presidente De la Espriella pronunció el jueves 15 de octubre durante su primera visita al Ministerio de Cultura, donde anunció el inicio de una “contrarrevolución cultural”. Al día siguiente, el 16 de octubre, se confirmó el retiro de cerca de medio centenar de piezas y obras de tres salas de exposición del Museo Nacional, lo que desató una controversia inmediata en los ámbitos académico y cultural del país. El departamento universitario considera que estas acciones no solo vulneran la autonomía de las instituciones culturales, sino que responden a una tendencia anti-intelectual que cuestiona la legitimidad del conocimiento especializado y desestima la investigación rigurosa.
Crítica a la intervención gubernamental en los museos
En el comunicado, firmado por el Departamento de Historia y Geografía, se afirma que “estos planteamientos son irresponsables, reducen discusiones históricas y culturales complejas a términos superficiales de confrontación política, prescinden del rigor que exigen y desestiman la pluralidad de perspectivas necesarias para abordarlas, a través de actos de censura”. Los académicos reconocen que los museos deben ser objeto de crítica y revisión permanente, pero subrayan que “los museos son espacios de disputa, atravesados por silencios, exclusiones y decisiones sobre las formas de representar el pasado, que construyen narraciones sobre el presente”. Sin embargo, advierten que “no justifica que el poder gubernamental decida qué se expone, qué discursos circulan o qué expresiones artísticas encuentran lugar en las instituciones públicas”.
“Estos planteamientos son irresponsables, reducen discusiones históricas y culturales complejas a términos superficiales de confrontación política, prescinden del rigor que exigen y desestiman la pluralidad de perspectivas necesarias para abordarlas, a través de actos de censura”.
Departamento de Historia y Geografía, Universidad de los Andes
El departamento también hizo un llamado directo al presidente de la República para que respete la autonomía de las instituciones culturales y se abstenga de intervenir en las decisiones curatoriales del Museo Nacional. Asimismo, se dirigió al Congreso de la República para que legisle en favor del fortalecimiento legal de las garantías de autonomía de los espacios culturales públicos. En el documento se lee que “aún más porque responde al avance de una tendencia anti-intelectual que cuestiona la legitimidad del conocimiento especializado, desestima la investigación rigurosa y presenta visiones unívocas que empobrecen el debate público y debilitan las condiciones necesarias para una sociedad democrática”.
“El Museo Nacional pertenece a la ciudadanía y, en ese sentido, asumimos la responsabilidad de mantenernos críticos, procurando siempre actuar en defensa de la disciplina histórica, sin presentarnos neutrales ni pasivos ante el poder”.
Departamento de Historia y Geografía, Universidad de los Andes
Con esta declaración, el Departamento de Historia y Geografía de la Universidad de los Andes se suma a las voces que advierten sobre los riesgos de una intervención gubernamental directa en la curaduría de los museos públicos, y reafirma su compromiso con el debate público, el rigor académico y la defensa de la autonomía intelectual como pilares esenciales para la vida democrática del país.










