Ver el Mundial en horario laboral cuesta $10 millones por cada 500 empleados en Colombia

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Un análisis de la firma Russell Bedford Colombia calcula que permitir a los empleados seguir un partido del Mundial de fútbol durante la jornada laboral puede costar cerca de 10 millones de pesos por cada 500 trabajadores que devengan el salario mínimo. El estudio, divulgado a semanas de la reducción de la jornada máxima laboral en Colombia —prevista para el 15 de julio—, estima que dos horas de atención al evento representan un desembolso de 9,9 millones de pesos, sin incluir recargos, prestaciones sociales ni el efecto de posibles retrasos en la operación. La cifra se calcula con base en el salario mínimo legal mensual vigente para 2026, que asciende a 1.750.905 pesos, y en el costo de la hora ordinaria diurna, fijado en 7.959 pesos para la jornada de 44 horas semanales, mientras que la hora extra diurna alcanza los 9.948 pesos.

El análisis cobra relevancia en un contexto donde el Gobierno Nacional avanza en la implementación de la Ley 2101 de 2021, que reducirá la jornada máxima a 42 horas semanales a partir del 15 de julio. Esta disminución eleva el costo de cada hora de trabajo interrumpida, pues el margen de tiempo disponible se estrecha. Olga Viviana Tapias, socia de Impuestos de Russell Bedford Colombia, advierte que el riesgo no está en permitir una pausa, sino en permitirla sin reglas. “El Mundial no tiene que ser enemigo de la productividad, pero sí exige planeación: turnos claros, hora de reinicio, responsables por área y metas que se cumplan”, señala la especialista.

Pérdida global y comportamiento de los trabajadores

La afectación no es exclusiva de Colombia. Una encuesta de la firma UKG estima que la productividad global podría perder hasta 17.000 millones de dólares durante el torneo. Según ese sondeo, el 37% de los trabajadores encuestados planea modificar sus horarios para seguir la copa; el 27% admitiría ausencias, llegadas tarde o salidas anticipadas; el 14% vería transmisiones en secreto, y un 11% llegaría a trabajar con guayabo. Estos comportamientos, advierte Tapias, se agravan si las empresas no fijan políticas claras. “Cada hora que se administra mal pesa más en una economía donde la productividad laboral sigue rezagada frente a los países de la Ocde y donde los costos de nómina vienen subiendo”, afirma.

El análisis de Russell Bedford Colombia subraya que la restricción total puede ser contraproducente. Prohibir la transmisión, indica la firma, puede llevar a transmisiones escondidas, ausencias o salidas no autorizadas, más difíciles de controlar que una pausa organizada. Por eso, la recomendación es establecer políticas flexibles pero con reglas claras. En oficinas, la fórmula puede incluir espacios comunes, horarios escalonados, bancos de horas, teletrabajo parcial, ajustes en tiempos de almuerzo y metas semanales medibles. En cambio, en plantas, bodegas, salud, transporte, vigilancia o actividades con maquinaria, el manejo debe ser más estricto: recesos controlados, relevos definidos y prohibición de seguir el juego cerca de procesos que exigen atención permanente, según detalla Tapias.

“La mejor política laboral en este momento es que combine flexibilidad con responsabilidad. Si la empresa comunica reglas antes del partido, fija una hora de regreso y mide resultados, el Mundial puede sumar integración. Si lo deja al azar, terminará pagando una factura que no estaba en el presupuesto”.

Olga Viviana Tapias, socia de Impuestos de Russell Bedford Colombia

Como dato adicional, los partidos de la Selección Colombia en primera ronda están programados fuera del horario laboral ordinario. Sin embargo, el riesgo operativo para las empresas aumentará si Colombia avanza a instancias que se jueguen en franjas de tarde durante días hábiles. Ante ese escenario, la planeación anticipada se vuelve clave para evitar que la pasión futbolística se convierta en un costo no previsto en la nómina.

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