Vigilante de Transmilenio asesinado en Soacha, Cundinamarca, tras impedir evasión del pasaje

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Familiares, amigos y compañeros de trabajo dieron el último adiós a Cristian David Garzón Castro, el vigilante de Transmilenio que fue asesinado con arma blanca el viernes 18 de septiembre de 2026 en la estación Terreros de Soacha, luego de impedir que una pareja evadiera el pago del pasaje. El velorio se realizó en el barrio El Carmen, localidad de Tunjuelito, en el sur de Bogotá, mientras que un grupo de sus colegas realizó una protesta pacífica en el Portal Sur del sistema de transporte para exigir justicia y mejores condiciones laborales. Garzón, quien trabajaba para la empresa Top Guard Ltda. como parte del escuadrón antievasión, había empezado a laborar apenas unos días antes del crimen.

Según el relato de Maicol Beleño, líder del grupo de vigilantes que presenció la agresión, Cristian David conversaba con el hombre señalado como su agresor cuando este sacó una navaja y lo hirió en dos oportunidades. La pareja, identificada como Deibi Gabriel Acevedo Sánchez y Anngi Natalia Díaz Sierra, fue capturada el 19 de septiembre y un día después un juez les imputó el delito de homicidio agravado, cargo que ninguno de los dos aceptó. De acuerdo con las autoridades, Díaz Sierra registra cuatro anotaciones judiciales por hurto calificado, inasistencia alimentaria, tráfico de estupefacientes y violencia intrafamiliar, mientras que Acevedo Sánchez no tiene antecedentes penales.

Protesta y reclamo de los vigilantes

Durante la manifestación, los uniformados denunciaron que carecen de herramientas adecuadas para enfrentar situaciones de riesgo. Beleño explicó a Noticias Caracol que el chaleco que portan no es suficiente: «Este chaleco es en tipo cuerina. No es una herramienta que nos protege 100%. Sí nos protege, pero no es la idónea para prestar este servicio». En declaraciones a El Tiempo, el mismo líder gremial hizo un llamado a la ciudadanía: «Sé que este es un país de paz, no tenemos necesidad de ir a la riña, al choque, porque somos personas, somos ciudadanos igual que ustedes, con la gran diferencia que portamos un uniforme. Pues el llamado es un poco más de cultura».

«Como nosotros tenemos la voluntad de estar acá para prestar ese servicio, pues también queremos tener las herramientas idóneas para prestar el servicio, ya que nos sentimos vulnerables y con miedo»

Maicol Beleño, líder del grupo de vigilantes

El gerente general de Transmilenio, Pedro Mauricio Gutiérrez, calificó el hecho como repudiable y recordó que Garzón murió «por el simple hecho de cumplir su trabajo, por el simple hecho de pedirle a alguien que validara su tarifa para acceder al sistema TransMilenio». En sus declaraciones, Gutiérrez instó a la corresponsabilidad de los usuarios: «Los vigilantes nos cuidan a todos los bogotanos. Cuidémonos entre todos». La empresa Top Guard Ltda., por su parte, aseguró que acompañará a la familia de la víctima y respaldará la investigación para que el crimen no quede impune.

El asesinato de Cristian David Garzón Castro reabrió el debate sobre la seguridad de los trabajadores del transporte público en la capital colombiana y sus municipios aledaños. Mientras sus compañeros continúan exigiendo justicia y condiciones dignas, la comunidad de Soacha y Bogotá lamenta la pérdida de un hombre que, según quienes lo conocieron, solo buscaba hacer cumplir las reglas con respeto.

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