El consultor político Nicolás Rojas Holguín afirmó que el voto de la comunidad cristiana fue determinante para la victoria de Abelardo de la Espriella en las elecciones presidenciales de Colombia, sector que, según él, fue subestimado por la política tradicional. En un análisis presentado tras los comicios del 21 de junio, Rojas Holguín señaló que la diferencia final de votos, inferior a 300.000 sufragios en una jornada en la que participaron más de 23 millones de ciudadanos, hizo que la capacidad de movilización de las comunidades de fe resultara crucial para definir el resultado.
El presidente electo, descrito como un “outsider”, asumirá el cargo el próximo 7 de agosto de 2026 en una de las contiendas más cerradas de la historia reciente del país. “La comunidad cristiana se consolidó como una de las fuerzas electorales más relevantes de las recientes elecciones presidenciales y su respaldo fue determinante para la victoria de Abelardo de la Espriella”, declaró el analista. Rojas Holguín subrayó que, durante años, la política colombiana subestimó el peso electoral de las comunidades de fe, pese a que millones de ciudadanos se identifican con valores y principios asociados al cristianismo.
Un sector que dejó de ser secundario
El consultor explicó que la reciente contienda evidenció que este sector posee una capacidad de movilización mucho mayor de la que tradicionalmente se reconocía. “El voto de la fe dejó de ser una variable secundaria para convertirse en un actor determinante dentro del escenario político nacional. Lo ocurrido en esta elección demuestra que millones de colombianos encontraron espacios de representación alrededor de principios que consideran fundamentales”, afirmó. La articulación territorial promovida por diversos liderazgos permitió consolidar una red de participación ciudadana con presencia en múltiples regiones del país, según el análisis.
En ese marco, se destacó el rol del pastor y concejal de Bogotá Marco Acosta, quien lideró la estrategia denominada “Gerencia Nacional de la Fe”. Esta iniciativa se orientó a articular iglesias y comunidades cristianas en torno a temas como la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa. “Durante décadas se reconoció la influencia social de las iglesias, pero esta elección demostró que también pueden convertirse en actores con capacidad de movilización política cuando logran organizarse alrededor de objetivos comunes”, puntualizó Rojas Holguín.
“La articulación territorial promovida por diversos liderazgos permitió consolidar una red de participación ciudadana con presencia en múltiples regiones del país”.
Nicolás Rojas Holguín, consultor político
El analista recordó que históricamente se ha subestimado a la comunidad religiosa en campañas electorales, en parte por fracasos de colectivos políticos religiosos durante el siglo XXI. Sin embargo, la capacidad de organización alcanzada por congregaciones trabajando en conjunto por un candidato específico fue algo inusual, según su valoración. De la Espriella, quien logró aglutinar ese respaldo, enfrentará el desafío de gobernar con una base de apoyo que trasciende los partidos tradicionales y que espera ver reflejados sus principios en las políticas públicas del nuevo gobierno.












