La Misión de Observación Electoral (MOE) encendió las alarmas al clasificar 139 municipios colombianos en riesgo extremo para las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo, pero solo el 65% de ellos, es decir 90 territorios, contarán con la presencia de observadores de la organización civil. Esto significa que 49 municipios quedarán sin vigilancia electoral directa en un escenario que el coordinador del Observatorio Político-Electoral de la MOE, Diego Rubiano, calificó como «un escenario complejo marcado por violencia política, presencia de grupos armados ilegales, posibles presiones sobre votantes y campañas de desinformación que podrían afectar las garantías electorales». En total, 368 municipios presentan algún factor de riesgo, y la MOE cubrirá 210 de ellos, es decir el 57%.
La organización desplegará 2.523 observadores en 31 departamentos y 452 municipios, alcanzando al 77% del potencial electoral nacional. La mayor concentración de municipios en riesgo extremo se ubica en Cauca, Antioquia, Caquetá, Guaviare, Arauca y la región del Catatumbo, zonas donde el control territorial de actores ilegales limita el pluralismo político. El informe fue presentado a la Comisión Nacional de Coordinación y Seguimiento de Procesos Electorales y se basa en una clasificación de cuatro niveles —sin riesgo, medio, alto y extremo— que combina factores de violencia, control territorial y riesgos de delitos electorales.
Violencia política y desinformación, las principales amenazas
Entre el 1 de enero de 2025 y el 30 de abril de 2026 se registraron 565 hechos de violencia contra liderazgos vinculados al ciclo electoral presidencial, lo que representa una reducción del 24,7% frente al ciclo de 2022, pero un aumento del 6,3% en la violencia dirigida directamente contra actores políticos. De esos incidentes, 335 estuvieron dirigidos específicamente contra líderes políticos, es decir el 59,3% del total. La violencia letal, medida en asesinatos, se incrementó en un 18,9% respecto al ciclo anterior, lo que evidencia una mayor saña contra quienes participan en la contienda.
En cuanto a los hechos concretos de afectación al proselitismo, la MOE documentó 63 casos entre el 18 de diciembre de 2025 y el 21 de mayo de 2026: 24 daños a material de publicidad, 17 ataques a sedes de campaña y 11 hostigamientos. Medellín y Bogotá encabezan la lista de municipios con mayor número de incidentes de este tipo, mientras que Antioquia, Norte de Santander, Bogotá y Santander concentran el 57% de todos los incidentes de proselitismo registrados.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, señaló que «se está eligiendo la persona que concentra el mayor poder del Estado… nuestro enfoque es prevención, protección y respuesta», en el marco del Plan Democracia, que busca proteger a votantes e infraestructura física y cibernética. Según el Ministerio de Defensa, 32 municipios presentan riesgo de afectación violenta y 38 riesgo de delitos electorales graves. En lo que va del año han sido neutralizados 1.543 integrantes de grupos criminales, mientras que 41 militares y policías han muerto y 272 han resultado heridos en acciones relacionadas con la seguridad electoral.
«Un escenario complejo marcado por violencia política, presencia de grupos armados ilegales, posibles presiones sobre votantes y campañas de desinformación que podrían afectar las garantías electorales»
Diego Rubiano, coordinador del Observatorio Político-Electoral de la MOE
La MOE, organización civil independiente que monitorea procesos electorales en Colombia desde hace dos décadas, advierte que la persistencia de violencia contra liderazgos, la presencia de grupos armados ilegales, las presiones sobre votantes y las campañas de desinformación amenazan las garantías electorales. Las elecciones presidenciales de 2026 se celebran en un entorno de violencia persistente que, aunque muestra una reducción general de incidentes respecto a 2022, presenta un incremento en la letalidad y en la agresión directa contra actores políticos, lo que pone en duda la plena libertad del sufragio en amplias regiones del país.











