Una turista colombiana de 24 años, Daniela Martínez, vivió momentos de terror durante un tiroteo que desató el caos en la zona turística de Teotihuacán, México, el pasado 20 de abril. Junto a su esposo, se encontraba en el ingreso a la Calle de los Muertos cuando comenzaron a escucharse disparos a distancia, lo que provocó corridas masivas entre los visitantes. Los guías turísticos confirmaron la situación por radio y ordenaron evacuar de inmediato, gritando instrucciones para correr sin rumbo claro.
Martínez no vio directamente al atacante, quien según rumores en las radios se encontraba en una posición alta y portaba además un cuchillo, aunque persistió la incertidumbre sobre si se suicidó o fue abatido por las autoridades. La joven presenció a dos personas lesionadas: una con raspaduras y otra con la pierna golpeada, imposibilitada para caminar. Comunidades locales y guías se coordinaron rápidamente para brindar ayuda en medio del desorden.
Falta de seguridad expone a miles de turistas
El incidente puso al descubierto graves fallas en los controles de seguridad en el sitio arqueológico, donde no se realizan revisiones ni detecciones de armas ni metales. Daniela Martínez denunció que ingresaron sin ningún tipo de requisas, ni siquiera pidieron nombres, comparándolo con entrar «como Pedro por su casa». Además, no existían rutas de evacuación señalizadas ni puntos de encuentro, lo que agravó el pánico. Los guías reaccionaron por su cuenta ordenando correr, mientras la agencia turística tardó 15 minutos en contactarlos y las autoridades no emitieron instrucciones claras.
«Bueno, yo hoy estoy bien, un poco más calmada. El día de ayer sí fue… empezó siendo un sueño y terminó siendo una pesadilla.»
Daniela Martínez, turista colombiana
En su relato, Martínez enfatizó la vulnerabilidad de los visitantes ante la ausencia total de medidas preventivas, lo que permitió la entrada fácil de artefactos peligrosos y convirtió un paseo soñado en una experiencia traumática.
«La verdad es que es posible ingresar esos artefactos. O sea, era muy fácil. A nosotros no nos requisaron, no nos revisaron, ni siquiera pidieron nuestros nombres.»
Daniela Martínez, turista colombiana
«No había ningún marco de seguridad, detector de metales, detector de armas, no había nada. Simplemente entramos como Pedro por nuestra casa, como si nada… No sabíamos por dónde correr.»
Daniela Martínez, turista colombiana
Este suceso en Teotihuacán resalta la urgencia de fortalecer los protocolos de seguridad en destinos turísticos emblemáticos, protegiendo así a miles de visitantes que acuden en busca de historia y maravillas, no de pesadillas reales.












