El fortalecimiento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la región del Catatumbo y la frontera entre Colombia y Venezuela está frenando la estrategia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el narcotráfico y el régimen de Nicolás Maduro, según un análisis publicado por The Wall Street Journal. La guerrilla ha consolidado su control territorial sobre pasos ilegales y economías ilícitas, regulando el paso de cocaína, armas y migrantes mediante patrullajes armados y normas sociales como toques de queda, lo que representa un obstáculo directo a la presión estadounidense sobre las rutas de droga y la minería ilegal.
Desde 2014, el ELN ha pasado de contar con 2.000 combatientes a 7.000 en 2026, según el Wilson Center, y casi la mitad de sus integrantes en la frontera son venezolanos, reveló Pedro Sánchez, ministro de Defensa de Colombia. Luis Fernando Niño informó que existen al menos 150 pasos fronterizos ilegales solo en el Catatumbo, donde la producción de coca se ha triplicado desde 2018. Este crecimiento se aceleró tras la desmovilización de las FARC en 2016, llenando el vacío dejado por el grupo disuelto, y se vio impulsado por operaciones en Venezuela a cambio de control fronterizo, en un contexto de suspensión de los diálogos de paz en enero de 2025 y bombardeos recientes del ELN que dejaron 15 muertos, tras la visita del presidente Gustavo Petro a Washington. Además, un policía fue asesinado en Cúcuta, sumando a la escalada de violencia.
ELN como poder de facto en la frontera
The Wall Street Journal destaca al ELN como un poder de facto con estructura cuasi estatal, según el analista Gabriel Silva, que domina no solo el narcotráfico sino también la minería de oro en el sur de Venezuela. Esta expansión complica la estrategia de Trump, que busca presionar a Caracas para cerrar rutas de droga y abrir la minería a empresas estadounidenses, al tiempo que exige a Colombia acciones concretas contra grupos armados. Menciones judiciales en Estados Unidos han señalado a figuras como Diosdado Cabello en el tránsito de drogas, aunque han sido rechazadas. La falta de avances en procesos de paz fortalece al ELN, advierte Jeremy McDermott, mientras la violencia reciente, con bombardeos colombianos y asesinatos, evidencia la consolidación guerrillera.
«Debes someterte a las reglas que imponen, te gusten o no»
José Pinto, activista
En medio de este panorama, el ELN impone un control estricto sobre comunidades locales, donde los habitantes deben acatar sus normas bajo amenaza, lo que subraya su rol como autoridad paralela en una zona estratégica para el crimen transnacional. Analistas coinciden en que sin una ofensiva coordinada, el fortalecimiento guerrillero seguirá socavando esfuerzos internacionales contra el narcotráfico y la inestabilidad regional.












