Hijo de María Fernanda Cabal admite voto contra el Centro Democrático

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En una declaración que ha sacudido el ya fracturado panorama del uribismo, Juan José Lafaurie, abogado e hijo de la senadora María Fernanda Cabal, reveló públicamente que votó por Abelardo de la Espriella en la primera vuelta presidencial del 31 de mayo de 2026 como un acto de venganza contra el Centro Democrático, partido al que acusa de haber traicionado a su madre. La confesión se produjo a través de un video difundido en TikTok junto a la congresista y un contundente mensaje en la red social X, donde Lafaurie calificó los resultados como “los frutos del árbol envenenado”.

Según el joven abogado, su decisión en las urnas no obedeció a una simpatía ideológica con De la Espriella —quien resultó ganador de la primera vuelta— sino a un profundo malestar interno dentro del Centro Democrático. “Desconocieron a las bases, robaron a María Fernanda y pretendieron imponer una agenda ajena a los principios del partido”, escribió Lafaurie en su cuenta de X, en un mensaje que ha sido compartido miles de veces y que pone el foco en las heridas abiertas de la colectividad que fundó el expresidente Álvaro Uribe. La senadora María Fernanda Cabal, quien optó por no revelar explícitamente su voto, ha evitado desmentir las afirmaciones de su hijo, mientras que diversos indicios la sitúan apoyando también al candidato de derecha que se enfrentará en la segunda vuelta del 21 de junio a Iván Cepeda, el aspirante de la izquierda progresista.

La ruptura interna del uribismo

La controversia se produce después de que el Centro Democrático escogiera a Paloma Valencia como su candidata presidencial para las elecciones de 2026, una decisión que generó una ruptura interna y la salida política de María Fernanda Cabal, quien aspiraba a la nominación. Los resultados de la primera vuelta confirmaron el debilitamiento del sector: Paloma Valencia obtuvo menos del 6% de los votos, un magro respaldo que dejó al partido sin opciones de llegar al balotaje. En contraste, Abelardo de la Espriella, un outsider de la derecha, logró imponerse en la primera ronda y ahora deberá medirse con Iván Cepeda, el candidato del progresismo, en una segunda vuelta que se perfila como un plebiscito sobre el rumbo del país.

Juan José Lafaurie no solo justificó su voto por el presunto “robo” de la candidatura a su madre, sino que también señaló que De la Espriella acogió varias propuestas que Cabal impulsó sin eco dentro del Centro Democrático. En una de sus publicaciones, el abogado lanzó una advertencia directa a la dirigencia del partido: “Y esto apenas comienza. La militancia tiene derecho a conocer qué pasó, cómo pasó y quiénes fueron los responsables. Estamos en eso. Comenzando por el cobarde de Vallejo”. La afirmación hace referencia a una figura no identificada plenamente, pero que dentro del uribismo se interpreta como un ataque a la cúpula que tomó la decisión de marginar a Cabal.

“Los frutos del árbol envenenado. Desconocieron a las bases, robaron a María Fernanda y pretendieron imponer una agenda ajena a los principios del partido”

Juan José Lafaurie, abogado e hijo de María Fernanda Cabal, en su cuenta de X

Implicaciones de cara a la segunda vuelta

La exposición pública de estas fracturas internas ocurre en momentos en que Colombia se prepara para la segunda vuelta electoral del 21 de junio, donde Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda competirán por la presidencia. El voto de la militancia uribista, que en la primera vuelta se dispersó, resulta crucial para las aspiraciones de De la Espriella, pero las rencillas internas podrían restarle unidad. María Fernanda Cabal, aunque es abiertamente opositora al proyecto político de Iván Cepeda, no ha hecho un llamado explícito a votar por el candidato de la derecha, lo que mantiene en vilo a los estrategas de la campaña.

Mientras tanto, la publicación de Lafaurie ha concentrado la atención mediática en las heridas del uribismo y ha generado un debate sobre la transparencia en la selección de candidatos dentro del Centro Democrático. La senadora Cabal, por su parte, ha optado por un perfil bajo, pero su hijo ha dejado claro que la lucha interna “apenas comienza”. En un escenario político cada vez más fragmentado, las declaraciones de Juan José Lafaurie no solo revelan una venganza personal, sino que exponen las profundas divisiones que amenazan con reconfigurar el mapa de la derecha colombiana de cara al futuro.

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