El técnico de la selección de Escocia, Steve Clarke, sorprendió al declarar que su equipo “se va a casa” tras la derrota 3-0 ante Brasil en el Mundial 2026, disputado en el estadio de Nueva York, a pesar de que aún mantienen posibilidades matemáticas de avanzar como uno de los ocho mejores terceros. Con un saldo de tres puntos en el grupo C, producto de una victoria ante Haití y derrotas frente a Marruecos (1-0) y Brasil (3-0), los escoceses acumulan una diferencia de gol de -1, lo que los ubica en el cuarto lugar entre los terceros puestos, por detrás de Ecuador y Bosnia Herzegovina con cuatro unidades y Corea del Sur. Sin embargo, para clasificar necesitan que se den al menos diez resultados específicos en los grupos D y F durante los partidos del 25 de junio.
Clarke, quien ha liderado uno de los procesos más destacados en la historia reciente del fútbol escocés, no ocultó su frustración por los errores cometidos en un partido que consideró decisivo. El primer gol de Brasil, obra de Vinícius Junior tras una falla defensiva, marcó el rumbo del encuentro. “Nos lo pusimos difícil nosotros mismos, eso es todo. Les regalamos los goles, les dimos el partido que querían”, afirmó el entrenador, visiblemente molesto. A pesar del esfuerzo de sus jugadores, que compitieron bajo un intenso calor y humedad en Nueva York, Clarke reconoció que el nivel de exigencia en una Copa del Mundo no perdona equivocaciones. “En los primeros cuatro o cinco minutos movimos bien el balón y luego cometimos un error. No puedes hacer eso a este nivel porque te pone a contracorriente y se convierte en una noche muy larga”, explicó.
Un regreso agridulce tras 28 años
Escocia volvió a disputar un Mundial después de 28 años de ausencia, desde 1998, y las expectativas de los aficionados se habían renovado tras una sólida campaña clasificatoria. No obstante, el desempeño en el torneo ha dejado un sabor amargo, similar al de las recientes participaciones en las Eurocopas de 2020 y 2024, donde tampoco lograron avanzar más allá de la fase de grupos. Clarke, pese a los resultados, elogió la entrega de sus dirigidos: “Fue increíble el esfuerzo que hicieron los jugadores, los que jugaron los 90 minutos con ese calor y humedad estuvieron sobresalientes, pero tenemos que ser mejores si queremos competir a este nivel”.
“Seguro que creo que nos vamos a casa. Solo Escocia puede tener un primer partido ganable y luego enfrentarse al número cinco y al número seis del mundo”.
Steve Clarke, Técnico de la selección de Escocia
Con un grupo que incluía a Brasil, número cinco del ranking FIFA, y Marruecos, sexto, el camino siempre fue cuesta arriba. La derrota por 3-0 ante la Canarinha selló prácticamente el destino del equipo, que ahora deberá esperar una combinación casi milagrosa de resultados para seguir con vida. Mientras tanto, los aficionados escoceses, que habían viajado en masa a Estados Unidos, expresaban su decepción en las gradas, conscientes de que el sueño mundialista podría terminar antes de lo esperado. Clarke, fiel a su estilo, no evadió la realidad y dejó entrever que el proyecto necesita ajustes profundos para competir al más alto nivel.












