Petro denuncia fraude electoral y no reconoce triunfo de De la Espriella

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El presidente Gustavo Petro ha encendido una controversia de enormes proporciones al afirmar que las elecciones presidenciales del pasado 21 de junio en Colombia fueron fraudulentas, señalando una presunta manipulación de los resultados electorales orquestada desde Estados Unidos. En una serie de declaraciones realizadas en los días posteriores a la proclamación oficial de Abelardo de la Espriella como presidente electo, Petro declaró que no reconoce la legitimidad del triunfo del candidato opositor y aseguró que, según las pruebas que dice tener en su poder, el verdadero mandatario legítimo es el senador electo Iván Cepeda.

Las acusaciones del mandatario, que se suman a un clima político ya de por sí tenso, se centran en una supuesta manipulación algorítmica de los votos. Según Petro, un servidor IP ubicado en Los Ángeles, California, propiedad de los hermanos Bautista, dueños de la empresa Thomas Greg & Sons, se integró a la operación de escrutinios. Desde esa ubicación, dijo, se utilizaron algoritmos para alterar la votación de manera sustancial a favor de Abelardo de la Espriella. El presidente afirmó que estos algoritmos se aplicaron sobre el censo electoral de personas que nunca votan, permitiendo que sus datos fueran reemplazados por votantes que podían sufragar múltiples veces, o que directamente se contabilizaran votos sin electores presentes en mesas con jurados homogéneos. En un tono de máxima gravedad, Petro calificó la situación como «el más duro golpe a la soberanía nacional desde la reconquista española», y convocó a las «mayorías nacionales» a movilizarse en todas las plazas públicas el próximo 20 de julio, presentándolo como un grito de independencia.

Cifras y acusaciones sin pruebas formales

Para sustentar sus denuncias, Petro ofreció algunas cifras concretas, aunque hasta el momento no ha presentado pruebas formales ante las autoridades judiciales. El presidente aseguró que, solo en las mesas de votación instaladas en el exterior, Abelardo de la Espriella habría obtenido 177.000 votos por encima de Iván Cepeda de manera fraudulenta. Asimismo, denunció que algunos electores habrían votado hasta siete veces utilizando los nombres de personas que no suelen participar en los comicios. En su relato, Petro mencionó que su propio hijo fue víctima de esta práctica al aparecer un voto emitido en su nombre sin su consentimiento. La narrativa presidencial también involucra a actores internacionales, señalando a la firma israelí BlackCube por una supuesta participación en la alteración de los algoritmos, y a la compañía de lobby Balart, que habría trabajado para mejorar la imagen pública de De la Espriella e influir en la postura del entonces presidente estadounidense, Donald Trump, sobre el proceso electoral colombiano. Petro afirmó haber sostenido una conversación telefónica con Trump, en la que este desconocía las acusaciones que vinculaban a De la Espriella con el narcotráfico y el genocidio.

Reacciones y un escenario institucional desafiante

Las declaraciones del presidente Petro han provocado una respuesta inmediata y contundente desde las filas de la oposición. La senadora María Fernanda Cabal le pidió que no hiciera el ridículo, recordándole que lleva varios días «calumniando e injuriando sin aportar una sola prueba ante juez alguno». Cabal subrayó que Iván Cepeda ya aceptó el resultado electoral, radicó por escrito ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) la aceptación de su curul como senador de oposición, y que el Pacto Histórico desistió de sus reclamaciones. «En cambio de desconocer la democracia, busque abogados para que lo defiendan ante la justicia», espetó la congresista. Por su parte, la excandidata presidencial Paloma Valencia fue aún más directa, acusando a Petro de querer sabotear la gobernabilidad entrante. «Presidente Gustavo Petro, usted no pudo gobernar por su propia incompetencia. No pretenda ahora impedir que otros gobiernen mediante el sabotaje. Usted no aprendió en 4 años en qué consiste la dignidad presidencial… Si usted tuviera pruebas reales sobre un fraude, recurriría a las instituciones, pero como lo que tiene es un discurso sin ningún fundamento para socavar la gobernabilidad, se la pasa en vez, mandando mensajes en Twitter», afirmó Valencia.

Es importante destacar que el Consejo Nacional Electoral ya ha proclamado oficialmente a Abelardo de la Espriella como presidente electo, y que el propio Iván Cepeda, el supuesto ganador legítimo según Petro, aceptó el resultado. Este contexto institucional coloca al presidente en una posición compleja, ya que sus acusaciones de un fraude masivo chocan con la ausencia de una acción formal de nulidad electoral ante la autoridad competente, el Consejo de Estado. Mientras Petro insiste en que hay una conspiración internacional para arrebatarle el poder al pueblo colombiano, la realidad jurídica y política muestra un escenario en el que las instituciones ya han hablado y los principales actores de su propio partido han aceptado el veredicto de las urnas. La convocatoria a movilizaciones para el 20 de julio agrega un nuevo elemento de tensión en una transición presidencial que promete ser una de las más turbulentas en la historia reciente del país.

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