El presidente Gustavo Petro encendió el debate económico nacional al proponer, a través de su cuenta en la red social X, que el Banco de la República reduzca en tres puntos porcentuales la tasa de interés de intervención, que se encuentra actualmente en el 12%. Según el mandatario, la medida es necesaria para aliviar la presión sobre la deuda pública y estimular el crecimiento económico. «En países con déficit primario la deuda se vuelve insostenible si la tasa de interés real de la economía supera su tasa de crecimiento económico real… El Banco de la República rápidamente debe bajar tres puntos la tasa de interés», afirmó Petro, quien sostiene que el aumento del endeudamiento nacional se debe principalmente a las altas tasas de interés del banco central y no a la gestión de su gobierno. La propuesta se da en medio de un intenso debate sobre las cifras reales del endeudamiento colombiano y una advertencia de la Contraloría General de la República sobre el desfinanciamiento del Presupuesto General de la Nación.
La discusión sobre el manejo de la deuda pública ha enfrentado a diversas voces del sector financiero y académico. El exdirector de la Dian, Luis Carlos Reyes, publicó datos en X comparando la gestión de los últimos tres gobiernos, tanto en pesos reales de 2024 como en porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB). Según sus cifras, durante el gobierno de Iván Duque la deuda subió 197 billones de pesos, pasando de 399 billones a 596 billones, mientras que en la administración de Juan Manuel Santos el incremento fue de 162 billones de pesos. En contraste, Reyes afirmó que con Gustavo Petro la deuda ha aumentado 64 billones de pesos. En términos de porcentaje del PIB, la deuda pasó del 42,3% al 58,7% con Duque, del 33,9% al 42,3% con Santos, y del 58,7% al 59,1% durante el gobierno de Petro. Sin embargo, estas cifras han sido puestas en tela de juicio por otros analistas, que señalan la omisión de operaciones financieras clave.
Las críticas a la medición de la deuda y el déficit primario
El investigador de la Universidad Eafit, Diego Montañez-Herrera, introdujo un elemento de preocupación al señalar el deterioro del balance primario de la nación. «Colombia pasó de un balance primario de -2,4% a -3,6% del PIB en un año, fuerte deterioro. Si antes de pagar intereses ya hay un déficit de esa magnitud, la deuda seguirá creciendo», advirtió Montañez-Herrera, contradiciendo la tesis presidencial de un endeudamiento controlado y colocando el foco en la salud estructural de las finanzas públicas. Por su parte, Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategia en Alianza Valores y Fiduciaria, fue más contundente al afirmar que los análisis oficiales «esconden dos jugadas». Según Campos, el gobierno realizó canjes masivos de deuda por un valor de 36 billones de pesos, lo que redujo la deuda nominal, y explotó la deuda de corto plazo con al menos otros 36 billones de pesos, una estrategia que ningún gobierno anterior se habría atrevido a ejecutar a esa escala. «Déjenme repetirlo, esto es deuda tomada, no importa si en el indicador se registra diferente», sostuvo Campos, quien calcula que la deuda real del gobierno de Petro se situaría entre el 62% y el 64,6% del PIB, tras ajustar el punto de partida heredado de Duque, que él estima en un 52%-54% del PIB una vez descontado el efecto del salto cambiario. «La realidad cambia: Petro recibe deuda ajustada de 52%-54% y la deja entre 62%-64,6%. Sube 9-11 puntos del PIB y le gana al que le pongan», concluyó el analista, preguntándose si así se explica que los mercados no hayan «comprado» la idea de una deuda estable y las tasas de interés de los nuevos títulos hayan llegado al 15%.
En un intento por defender su gestión, el presidente Petro vinculó el déficit primario con el fin del modelo petrolero y carbonero desde 2015, y criticó decisiones del Congreso y de sus propios ministros. En su cuenta de X, el mandatario afirmó que «si la Corte Constitucional no tumba la no deducibilidad de regalías en la declaración de renta de petroleras y carboneras en cuatro años se hubiera incrementado a los ingresos corrientes 28 billones», y agregó que «si a Restrepo no se le ocurre la estupidez, seguida por Ocampo, de pagar la deuda por subsidio a la gasolina del presupuesto nacional, el presupuesto habría ahorrado 70 billones en gastos».
«Por fin entró en sensatez Montañez, luego que ya sabe que mi gobierno es el que menos ha endeudado a Colombia y el crecimiento de la deuda es bajo y solo se debe a la tasa de interés del Banco de la República.»
Gustavo Petro, presidente de Colombia
Alerta de la Contraloría: desfinanciamiento y sustitución de deuda
El panorama fiscal se torna más complejo con la advertencia de la Contraloría General de la República. La contralora delegada para la Economía y las Finanzas del Estado, Jenny Lindo, reveló que el Presupuesto General de la Nación para 2025, fijado en 555 billones de pesos, presenta un preocupante desfinanciamiento. «Es decir, tenemos un pendiente del 54,5% para garantizar el presupuesto de este año», señaló Lindo, al explicar que a mayo solo se había recaudado el 45,5% del total. La funcionaria también alertó sobre la precaria situación de caja del Estado, que a finales de mayo contaba con solo 16 billones de pesos líquidos, frente a una operación mensual que demanda entre 25 y 30 billones de pesos. Adicionalmente, la Contraloría identificó una problemática en la gestión de la deuda, donde se estaría realizando una sustitución anticipada de pasivos, reemplazando deudas antiguas con tasas bajas por nuevos títulos y créditos con intereses que alcanzan el 13%, 14% y hasta el 15%. «Estamos trayendo un déficit de todo el año y rápidamente hay que tomar una serie de decisiones de parte del Ejecutivo para ajustar y garantizar el financiamiento de este presupuesto», advirtió Lindo, quien informó que los hallazgos fueron trasladados a la Procuraduría para investigar al director de Crédito Público, Javier Cuéllar, y al ministro de Hacienda, Germán Ávila.












