Mantenimiento vehicular en Colombia: unos servicios bajan 5%, otros suben 8%

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El mantenimiento de vehículos en Colombia atraviesa un escenario de costos mixtos que combina alivios y presiones para los conductores. Así lo reveló Carlos Andrés Pineda, presidente ejecutivo nacional de la Asociación del Sector Automotriz y sus Partes (Asopartes), durante el desarrollo de Expopartes y Xtreme Fest Medellín 2026. El análisis, presentado en junio de este año, expone cómo factores como la importación de repuestos, el alza en los salarios mínimos, la creciente tecnología de los vehículos y el auge del fraude digital inciden directamente en el bolsillo de los consumidores colombianos.

El panorama se enmarca en un vigoroso crecimiento del parque automotor. En el último año, Colombia comercializó más de 250.000 vehículos nuevos y 1,125 millones de motocicletas, posicionándose como el cuarto país del mundo en venta de motocicletas nuevas por población. La dinámica del mercado de usados también es impactante: según Pineda, “por cada vehículo vendido se venden entre tres y cuatro vehículos usados y por cada motocicleta nueva vendida se pueden vender entre cinco y seis motocicletas usadas por toda la dinámica que genera la cadena”. Este ecosistema mueve cerca de 26 billones de pesos solo en el mercado de posventa automotriz, un sector que además genera empleo formal, principalmente para jóvenes entre 18 y 28 años.

Dólar a la baja y salario al alza: una ecuación compleja

Uno de los aspectos centrales del análisis es la composición de los costos de reparación. “La reparación tiene asociados dos componentes: la mano de obra y el costo de las partes y piezas”, explicó Pineda. Colombia importa cerca del 90% de las autopartes que comercializa, lo que hace que la fluctuación del dólar sea un termómetro vital. “El hecho de que el dólar haya bajado en Colombia ayuda enormemente a que ese componente inflacionario disminuya”, afirmó el directivo, lo que ha permitido que algunos mantenimientos preventivos y correctivos registren reducciones del 4% o 5%. Sin embargo, este alivio se ve contrarrestado por el aumento del 23% en el salario mínimo, que dispara el costo de la mano de obra. “Una subida en los salarios mínimos de la mano de obra del 23% indudablemente dispara el costo final de las reparaciones”, señaló Pineda, lo que se traduce en alzas de entre el 6% y 8% en otras reparaciones específicas.

«Muchas veces pensamos que el ahorro viene de una mano de obra baratica, de un repuesto baratico, a veces lo barato sale caro.»

Carlos Andrés Pineda, presidente ejecutivo nacional de Asopartes

La sombra del fraude digital en la compra de repuestos

Más allá de los factores macroeconómicos, el sector enfrenta una problemática creciente que encarece el mantenimiento de forma encubierta: el fraude digital en la venta de autopartes. Pineda advirtió que “hay un boom de falsedad de páginas web, de perfiles en redes sociales, especialmente en Instagram y Facebook”. Estos engaños llevan a los consumidores a adquirir piezas de dudosa procedencia que, lejos de solucionar el problema, generan daños mayores. La recomendación del dirigente gremial es tajante: “Siempre debe haber una doble o triple verificación de que su contraparte digital sí existe, sí es real y corresponde al establecimiento de comercio que le está vendiendo”. En este sentido, Pineda subraya que “comprar una parte que cumpla sus estándares de calidad y de garantía al final del día le va a dar una gran confianza y va a alargar la vida útil del vehículo”. Por ello, se recomienda acudir a talleres autorizados o certificados y optar por repuestos originales o de marcas reconocidas.

Finalmente, el análisis de Asopartes también observa con atención el entorno político y económico. Pineda indicó que el sector ve un ambiente favorable para invertir durante el gobierno de Abelardo de la Espriella, pero se mantiene atento a la revisión de la retención en la fuente para las empresas. Asimismo, el directivo recordó que la transformación tecnológica avanza: los vehículos híbridos y eléctricos presentan un mantenimiento general más económico, pero requieren personal y equipos más especializados, un desafío que el sector deberá enfrentar para mantener la calidad del servicio. En un mercado donde lo barato puede salir caro, la combinación de verificación, calidad y formalidad se perfila como la mejor estrategia para el consumidor colombiano.

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