El nuevo presidente de la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro), Luis Alberto García, exfutbolista profesional, lanzó duras críticas contra varios clubes del fútbol colombiano por las precarias condiciones laborales que persisten en la Liga Femenina. En entrevista con Blu Radio, García señaló que equipos de la talla de Atlético Nacional, Once Caldas y Medellín solo mantienen 15 contratos formales con sus jugadoras, una cifra que va en contravía de lo que exige la ley, la cual establece que todas las futbolistas deben contar con un vínculo contractual. Esta denuncia se da justo cuando la Liga Femenina, organizada por Dimayor, se prepara para retomar su actividad el próximo 23 de julio, con las últimas tres fechas de la primera fase que definirán a las ocho clasificadas a los cuadrangulares y a los dos representantes colombianos para la Copa Libertadores 2026.
García aprovechó la coyuntura para respaldar el borrador de decreto que el Gobierno nacional está impulsando para reglamentar las condiciones laborales de los futbolistas profesionales en Colombia. Según explicó, esta iniciativa surge del artículo 39 de la reforma laboral, que ordena al Ejecutivo crear un contrato especial para todos los deportistas profesionales. «Esto sale de la reforma laboral y es el artículo 39, que dice que el gobierno lo tiene que reglamentar. Es el contrato especial en donde lo que se busca es encontrar la forma que sea regulada para todos los deportistas profesionales en Colombia», manifestó el dirigente. García espera que el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella apoye esta medida para mejorar las condiciones de los deportistas en el país.
La crítica más severa de García se centró en la situación de la mujer en el fútbol profesional. El presidente de Acolfutpro evidenció que, a pesar de los avances, la precariedad laboral en la Liga Femenina es alarmante, con jugadoras que ni siquiera están afiliadas a la seguridad social. «Es tema vital lo de la mujer porque fíjese lo que tenemos hoy día con equipos como Atlético Nacional, Once Caldas y Medellín, equipos grandes que tienen solo quince contratos con las mujeres, cuando la ley establece que deben ser todas con contrato», afirmó García. En esa línea, abogó por una mejora sustancial en las remuneraciones, aunque reconoció las diferencias de ingresos entre el fútbol masculino y femenino. Citando un convenio de la OIT, recordó que el principio es «igual trabajo, igual salario», pero sugirió que el análisis debe considerar aspectos como la asistencia a los estadios y los patrocinios, para que la mujer tenga mejores condiciones sin que la comparación sea mecánica.
Lucha por los derechos sindicales y las pensiones
Más allá de la coyuntura de la Liga Femenina, Luis Alberto García puso sobre la mesa otro de los grandes problemas estructurales del fútbol colombiano: el irrespeto a la libertad sindical. «El otro aspecto es el respeto por la libertad sindical, que tanto han violado los clubes en Colombia, la Federación y la Dimayor, y se debe respetar el derecho a sindicalizarse y el derecho a asociación de los futbolistas y deportistas también», denunció. Esta situación se enmarca en un contexto donde el fútbol profesional colombiano, que nació en 1948, estuvo sumido en la informalidad hasta 2004, año en que se creó Acolfutpro para empezar a organizar la defensa de los derechos de los jugadores.
En cuanto a las condiciones laborales generales, García destacó que el convenio colectivo actual entre Acolfutpro y Dimayor establece 70 días de descanso para los futbolistas, una cifra que busca aumentarse a 72, emulando el convenio entre la AFE y LaLiga en España. Sin embargo, denunció que este acuerdo «a veces se cumple, a veces no». Sobre las pensiones, el dirigente fue enfático al recordar que «la pensión no prescribe y por eso siempre instamos a todos los exfutbolistas a que demanden, demuestren que trabajaron». Puso como ejemplo el caso de Millonarios, que tras un cambio de nombre, la obligación persiste por sustitución patronal. García recordó que la ley 1445, en su artículo octavo, permite una herramienta poderosa: «equipo que deba seguridad social, se le suspende el reconocimiento deportivo». Con esa herramienta, Acolfutpro busca garantizar que «al futbolista que trabajó veinte años, cuando se va a pensionar, no le hagan falta esos veinte años».











