En medio de la crisis que atraviesa el sistema de salud colombiano, el presidente Gustavo Petro condecoró al ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, con la Orden de Boyacá, la máxima distinción que otorga el país. La ceremonia se realizó el pasado 30 de julio de 2026, según lo anunció el propio mandatario a través de su cuenta en la red social X. La decisión de otorgar este reconocimiento a Jaramillo, justificado por el presidente como un homenaje a una “vida dedicada a la salud pública”, ha provocado una ola de críticas por parte de la oposición, gremios de pacientes y organizaciones sociales, que consideran la medida como una falta de sensibilidad ante la grave situación que enfrentan millones de colombianos.
En el mismo acto, el presidente Petro extendió la condecoración a un total de 29 organizaciones sociales, campesinas, obreras, de desaparecidos y de derechos humanos, así como al Hospital San Juan de Dios de Bogotá y a los pintores David Ortiz y Carlos Jacanamijoy. A través de su mensaje en redes sociales, el jefe de Estado explicó que la distinción tenía como objetivo reconocer el esfuerzo de diversos sectores de la población, aunque la atención pública se centró de inmediato en la figura del ministro de Salud, señalado por diversos actores políticos como uno de los principales responsables del deterioro en la prestación de servicios médicos.
Duras reacciones de la oposición y las organizaciones de pacientes
Las críticas no se hicieron esperar. La cuenta de la organización Pacientes Colombia se pronunció con ironía y dureza, señalando que “primero le pusieron la cruz del cementerio a miles de pacientes, tremendo mérito. La Orden de Boyacá, es por llevar a la Dra. Angie al ministerio y el Dapre”. Por su parte, el gobernador encargado de Cundinamarca, Alberto Garzón, afirmó que “una medalla impuesta entre cómplices no limpia una gestión destructiva”, y responsabilizó al ministro de “quebrar la salud de millones de ciudadanos”. Garzón concluyó su declaración advirtiendo que “la condena histórica por el dolor causado no se la quita nadie”.
El rechazo más contundente provino del representante a la Cámara por el Centro Democrático, Daniel Briceño, quien aseguró que “lo único que debe recibir Guillermo Alfonso Jaramillo es el repudio nacional”. En un mensaje difundido en redes, Briceño enumeró las fallas del sistema: “miles de pacientes sin medicamentos, sin citas, un sistema entregado en manos de Ospina y Quintero, quebrado, mal planeado, un ministro que juega con la salud de millones, mientras hacen politiquería”. El congresista sentenció que “Jaramillo, Corcho y Leal pasarán a la historia como los cabecillas de un entramado que jugó con la vida de los colombianos de forma ruin. Solo merecen rechazo”.
«Una medalla impuesta entre cómplices no limpia una gestión destructiva. @petrogustavo premia con la Cruz de Boyacá a uno de los principales responsable de quebrar la salud de millones de ciudadanos. Podrán evadir la autocrítica hoy, pero la condena histórica por el dolor causado no se la quita nadie»
Alberto Garzón, gobernador encargado de Cundinamarca
La condecoración al ministro Jaramillo se produce en un contexto crítico para el sistema de salud colombiano, marcado por millonarias deudas de las EPS a hospitales y clínicas, así como denuncias generalizadas de desabastecimiento de medicamentos en todo el territorio nacional. Para la oposición y organizaciones de pacientes, la distinción representa una burla ante la difícil situación que viven los usuarios del sistema, quienes aseguran que la gestión del ministro ha profundizado la crisis. En desarrollo de esta información, se esperan nuevas reacciones por parte de otros sectores políticos y gremiales de la salud.












