Kokoriko regalará mil medios pollos a quienes se llamen Gustavo o Abelardo

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Kokoriko, la reconocida cadena colombiana de pollo asado, anunció una peculiar campaña para el próximo 7 de agosto: regalará mil medios pollos asados a todos los mayores de edad que se llamen Gustavo o Abelardo, en una iniciativa que coincide con la posesión presidencial de Abelardo de la Espriella y rinde un guiño al presidente saliente Gustavo Petro. La promoción se llevará a cabo entre las 3:00 p.m. y las 8:00 p.m. en puntos seleccionados de Bogotá, Chía, Medellín, Cali, Pereira y Cartagena, con un cupo aproximado de cien unidades por local, sujeto a orden de llegada y hasta agotar existencias. Los beneficiarios deberán presentar su cédula física, en la cual el nombre Gustavo o Abelardo debe figurar como primero o segundo, y aceptar el tratamiento de datos personales solicitado por la empresa.

Cada porción incluye cuatro piezas: media pechuga, un ala, una pierna y un pernil. La promoción no es acumulable con otras ofertas ni canjeable por dinero en efectivo, y si las existencias se agotan antes del cierre estipulado, la entrega terminará inmediatamente. “Hay tradiciones que no cambian, como el trasteo con Kokoriko”, reza la publicidad de la cadena, que busca capitalizar la atención mediática de la transición presidencial de 2026.

Un menú que refleja la inflación persistente

El precio del pollo asado en Colombia ha registrado un incremento anual del 10,9% según el Índice del Pollo Asado (IPA) elaborado por La República, que monitorea el costo del plato en siete ciudades del país. En junio de 2026 el precio promedio se ubicó en 44.417 pesos, un alza de 4.379 pesos frente al mismo mes del año anterior. Solo entre mayo y junio de este año el incremento fue del 3,57%. Medellín presenta el valor más alto, con 49.680 pesos, mientras que Tunja registra el más bajo, con 36.850 pesos. Nicolás Cruz Walteros, analista de economía local de Corficolombiana, explicó que este comportamiento obedece a las presiones crecientes en rubros como servicios públicos, arriendos, administración y, sobre todo, costos laborales.

“De hecho, mientras la producción avícola ha aumentado 0,5% y el precio del pollo fresco ha caído cerca de 1,2%, el precio del pollo asado ha seguido aumentando, impulsado por los mayores costos operativos de los restaurantes”.

Nicolás Cruz Walteros, analista de economía local de Corficolombiana

El analista agregó que el pollo asado se ha convertido en un buen termómetro de cómo la inflación de los servicios y los alimentos preparados sigue siendo uno de los focos más persistentes dentro de la canasta del consumidor. Este contraste entre la caída del costo del pollo fresco —que se explica por un aumento de la oferta del 0,5%— y la subida del pollo asado revela que los restaurantes han tenido que trasladar a los precios finales el encarecimiento de arriendos, nóminas y servicios públicos. En este contexto, el salario mínimo colombiano aumentó un 23,7% durante el último año, un factor que presiona aún más la estructura de costos del sector gastronómico.

La campaña de Kokoriko no solo busca captar clientes en un día simbólico, sino que también pone sobre la mesa el debate sobre el poder adquisitivo de los hogares colombianos, que ven cómo un plato tradicional —y antes accesible— se encarece de forma constante mientras los ingresos no alcanzan a cubrir el ritmo inflacionario de los alimentos preparados.

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