En una jornada marcada por la tragedia y la emergencia, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se trasladó hasta la ciudad de Cali para entregar un balance oficial de los estragos causados por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el lunes 10 de agosto de 2026. Acompañado por el alcalde de Cali, Alejandro Éder, y la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, el mandatario declaró el estado de desastre nacional y anunció un robusto plan de contingencia para hacer frente a los saqueos y los problemas de orden público que se han desatado en las zonas más afectadas.
Según el reporte oficial, presentado con corte a las 4:45 de la tarde del mismo lunes, la cifra de víctimas fatales a nivel nacional asciende a 132 personas, mientras que más de 570 resultaron heridas. La ciudad de Cali es una de las más golpeadas, con 35 fallecidos y aproximadamente 700 heridos. En la capital vallecaucana, se han registrado daños significativos en la infraestructura, con unas 5.000 viviendas afectadas y 188 personas reportadas como desaparecidas. La situación es igualmente crítica en otras regiones del país; en Pereira se contabilizan 60 fallecidos, mientras que en Quibdó la tragedia ha dejado un saldo de 8 víctimas mortales y 4 menores de edad desaparecidos, elevando a 13 el número de desaparecidos en todo el departamento del Chocó.
Despliegue de emergencia y refuerzo de seguridad
Frente a la magnitud de la catástrofe, el presidente De la Espriella anunció la activación inmediata de todos los protocolos de emergencia. «Ya tenemos en la ciudad de Cali 228 rescatistas y los caninos que nos van a ayudar en esa búsqueda de los desaparecidos», afirmó el mandatario, destacando la labor de los equipos de salvamento. Asimismo, para contener la ola de saqueos que ha azotado varios sectores, el gobierno ha decidido imponer un toque de queda en Cali que regirá desde las 8:00 de la noche hasta las 6:00 de la mañana del día siguiente. «Ha habido saqueos y problemas de orden público», reconoció el presidente, y agregó contundente: «Al amanecer de mañana tendremos en la ciudad más de mil hombres protegiendo y resguardando la ciudad para evitar desmanes».
Para garantizar una respuesta coordinada y eficiente, el jefe de Estado ha designado a la ministra de Transporte, Elsa Noguera, y a la viceministra de Infraestructura, María Fernanda Santa, como las encargadas de articular la respuesta del Gobierno nacional en el Valle del Cauca. «He designado a un equipo de funcionarios del Gobierno para que, desde el Gobierno nacional, con los representantes del gobierno departamental y los gobiernos municipales, articulen todo lo que se requiera», explicó De la Espriella, subrayando la necesidad de un trabajo unificado entre las distintas administraciones para superar esta crisis. La nota se encuentra en desarrollo, y se espera un nuevo consolidado oficial con información más detallada desde la Casa de Nariño.










