Eugenio Montoya, exjefe del cartel del Norte del Valle, libre en EE.UU. pero en custodia migratoria

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El narcotráfico colombiano vuelve a ser noticia con la liberación de uno de sus capos más emblemáticos. Eugenio Montoya Sánchez, conocido con el alias de ‘Don Hugo’ y exlíder del extinto Cartel del Norte del Valle, salió de prisión en Estados Unidos tras cumplir 19 años de una condena que originalmente era de 30 años. Sin embargo, su libertad no es total: permanece bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el complejo de seguridad pública Allen Parish, ubicado en el estado de Luisiana, a la espera de que se defina su situación migratoria en ese país.

La reducción de 11 años en su sentencia fue el factor clave para su salida anticipada, la cual se concretó en 2026. Montoya Sánchez fue extraditado a Estados Unidos en 2007, un año después de su captura en zona rural de Colombia, ocurrida el 15 de enero de ese mismo año mientras negociaba su entrega voluntaria con agentes de la DEA. Su caso, que fue llevado por la jueza Cecilia M. Altonaga en el distrito sur de Florida, incluyó 20 cargos en su contra, entre ellos el de conspiración para tomar represalias contra testigos mediante asesinato, un delito que refleja la crudeza con la que operaba la organización criminal.

El legado de sangre y droga del Cartel del Norte del Valle

Eugenio Montoya Sánchez no es un nombre aislado en la historia del narcotráfico. Es hermano de Diego Montoya, alias ‘Don Diego’, quien llegó a ser uno de los hombres más buscados por el FBI y cuyo control del tráfico de cocaína se estima en un 70% del total que ingresaba a Estados Unidos y Europa desde Colombia. A la organización se le atribuyen más de 1.500 asesinatos. La fortuna acumulada por el cartel era tal que, en el marco del proceso judicial contra Eugenio, las autoridades solicitaron un decomiso de 1.000 millones de dólares. El caso se remonta a 2005, cuando otro hermano, Juan Carlos Montoya, fue extraditado y se declaró culpable, recibiendo una condena de 21 años de prisión, mientras que un primo, Carlos Felipe Toro Sánchez, fue sentenciado a 19 años.

Tras la liberación de Eugenio, la atención se centra ahora en su permanencia bajo la lupa del ICE, lo que implica que, pese a haber pagado su deuda penal, su futuro en territorio estadounidense es incierto. Este desenlace se da en paralelo a la aún pendiente extradición de su hermano Diego Montoya, quien fue capturado en septiembre de 2007 y cuyo proceso judicial ha seguido un curso distinto. La historia de los Montoya Sánchez es un recordatorio de cómo la cooperación judicial entre Colombia y Estados Unidos ha permitido desmantelar, pieza por pieza, a una de las organizaciones más sanguinarias y poderosas del narcotráfico mundial.

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