La comunidad de San José del Palmar, en el Chocó, logró lo que parecía imposible: abrir a mano un paso entre el lodo y las rocas para evacuar a una adolescente de 17 años que, con 33 semanas de gestación, inició trabajo de parto justo después del devastador sismo de magnitud 7,4 que sacudió la región el pasado lunes 10 de agosto. Ante la incomunicación total del municipio y la frustración de una evacuación aérea que nunca llegó a tiempo, los propios habitantes se organizaron durante la noche del 11 al 12 de agosto para crear una vía de emergencia que permitiera el paso de una ambulancia, logrando así salvar dos vidas.
El epicentro del sismo fue precisamente San José del Palmar, que quedó aislado del resto del país por al menos 15 derrumbes en su única vía de acceso, la que conecta con Cartago. La situación se tornó crítica cuando la joven, cuyo nombre no ha sido revelado por respeto a su privacidad, comenzó el trabajo de parto el mismo día del terremoto. Según informó la Personería Municipal de San José del Palmar Chocó, a través de un comunicado emitido el miércoles 12 de agosto, se realizaron múltiples gestiones para gestionar un traslado en helicóptero. Sin embargo, la respuesta de las autoridades fue que la ambulancia aérea llegaría el 12 de agosto, una espera que, bajo criterio médico, se consideró insostenible para la madre y su bebé.
La respuesta de la comunidad ante la emergencia
Fue entonces cuando la comunidad decidió tomar cartas en el asunto. Un video grabado a las 10:20 de la noche del 11 de agosto muestra el momento exacto en que, tras una jornada extenuante, se logró despejar un tramo de la vía Palmar – Cartago. Efraín Valencia, un testigo identificado en el video, relató con emoción el esfuerzo colectivo. «Bueno, mi nombre es Efraín Valencia. Hoy son las 10:20 de la noche. Gracias a Dios ya la ambulancia le dimos, pudimos dar paso. De verdad que cuando muchos ayer nos decían que era imposible, que dar vía en tan poco tiempo», narró Valencia. El trabajo no fue sencillo: un operador de maquinaria comenzó a desatascar el primer tramo a las 6 de la tarde del 11 de agosto y trabajó hasta las 3 de la madrugada, para retomar a las 6 de la mañana del día siguiente. El resultado fue una vía angosta, apta solo para vehículos pequeños, pero suficiente para que la ambulancia pudiera transitar y evacuar a la adolescente.
La Personería Municipal, en un comunicado oficial, destacó la heroicidad de los habitantes. «Nuestra propia gente abrió un paso de emergencia. Trabajaron de día y de noche para permitir el traslado de una adolescente de 17 años, con 33 semanas de gestación, hacia un lugar que cuenta con las condiciones médicas necesarias para proteger su vida y la de su bebé, y garantizarle un parto digno y seguro. Gracias a cada persona que puso sus manos, su tiempo y su voluntad en esta labor», expresó la entidad.
«Después de múltiples gestiones para lograr su traslado en helicóptero, la respuesta fue que la ambulancia aérea llegaría el 12 de agosto. Pero el trabajo de parto había iniciado desde el día 10 y, según el criterio médico, no era seguro esperar más.»
Personería Municipal de San José del Palmar Chocó, comunicado del 12 de agosto
Mientras la adolescente y su bebé se encuentran estables, según la Personería, el municipio sigue sumido en una crisis humanitaria. El sismo, que no dejó fallecidos dentro del casco urbano, sí provocó daños graves en más de 180 viviendas, tanto en zonas urbanas como rurales, y la búsqueda de una persona desaparecida continúa. La única vía de acceso sigue bloqueada en múltiples puntos, y la falta de electricidad, internet y señal telefónica agrava la situación, junto con la escasez de medicamentos, alimentos y agua potable. La Personería Municipal hace un llamado urgente a las autoridades: «San José del Palmar fue el epicentro del sismo y continúa incomunicado. Hacemos un llamado urgente a las autoridades. Nuestra gente necesita respuestas inmediatas, no podemos seguir esperando». Mientras tanto, la Gobernación del Chocó coordina la asistencia y se prioriza la salud mental de los afectados, pero el riesgo sanitario por la falta de agua, agravado por racionamientos previos debido al fenómeno del Niño, sigue siendo una amenaza latente.










