Dólar cae a $3.062: Valencia lo vincula con narcodólares y golpea a exportadores

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El dólar en Colombia cerró en un promedio de $3.062,96 el viernes 21 de agosto de 2026, una caída que ha encendido las alarmas en distintos sectores de la economía nacional. La exsenadora y excandidata presidencial por el Centro Democrático, Paloma Valencia, vinculó directamente este comportamiento con la entrada de divisas provenientes del narcotráfico y la minería criminal, advirtiendo que la apreciación del peso está golpeando a los exportadores, especialmente a cafeteros y floricultores. Mientras tanto, voces técnicas y gremiales ofrecen lecturas opuestas sobre las causas y consecuencias de este fenómeno cambiario.

La cotización de la moneda estadounidense, registrada en la plataforma Set-FX, refleja una apreciación mensual del 9% si se compara con el cierre de julio, que fue de $3.132. Este fortalecimiento del peso colombiano, que se acerca a los $3.000, se da en un contexto de múltiples factores externos e internos. Por un lado, el deterioro fiscal de Estados Unidos, con un incremento del déficit y la deuda pública, y la recompra de bonos del Tesoro han debilitado al dólar globalmente. A esto se suma el aumento del precio del petróleo por tensiones en Oriente Medio, lo que incrementa el ingreso de divisas por exportaciones petroleras. Internamente, los resultados de la primera vuelta presidencial, con Abelardo de la Espriella como ganador, y una tasa de interés del Banco de la República al 12% también han influido en la baja del tipo de cambio.

La visión política: una crisis anunciada para el campo

Paloma Valencia, a través de su cuenta en la red social X, fue contundente al afirmar que “un dólar barato puede terminar empobreciéndonos”. En sus declaraciones, la exsenadora señaló que “mientras el peso se fortalece, los dólares del narcotráfico y la minería criminal siguen entrando y golpean a quienes producen y generan empleo en Colombia”. También criticó a quienes celebran la caída de la divisa, argumentando que “significa que estás comprándole mucho a China y muy poco a los que generan empleo”. Valencia puso el foco en el sector cafetero, advirtiendo que “los cafeteros que vendían su carga en dólares y hoy, por los mismos dólares, les dan menos plata” enfrentarán una gran crisis. Ante este panorama, la exsenadora pidió una intervención del Banco de la República mediante la compra de reservas para frenar la apreciación.

«Me refiero a los dólares de la coca, me refiero a los dólares de la minería criminal, me refiero a los negocios ilícitos de este país que traen y traen dólares, y deprimen y deprimen el precio, y deprimen al mismo tiempo todos los exportadores colombianos»

Paloma Valencia, exsenadora

La realidad del caficultor: costos que no ceden

La visión de Valencia encontró eco en Germán Bahamón Jaramillo, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), quien a través de una publicación en X señaló que la revaluación de la moneda local no logró reducir el precio de los insumos. Según Bahamón, “la urea en dólares se encareció más del 50% por la situación en el estrecho de Ormuz”, lo que ahoga aún más a los productores. Los datos del sector son alarmantes: la inflación acumulada desde 2019 para el cafetero es de aproximadamente el 54%, mientras que la urea ha subido un 164%, los jornales un 111%, el salario mínimo un 23% en el último año y la canasta de costos un 113%. Este incremento de costos, sumado a un dólar más barato, reduce drásticamente el margen de ganancia de los caficultores.

Las proyecciones económicas también reflejan un escenario complejo. La encuesta de Fedesarrollo y la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) estima que el dólar cerrará agosto en un promedio de $3.150, con un rango entre $3.115 y $3.180, mientras que para diciembre la proyección se ajustó a $3.300, una baja significativa frente a los $3.440 que se estimaban en julio. Esta tendencia bajista, de consolidarse, mantendría la presión sobre los exportadores colombianos.

La tesis técnica: una correlación que cuestiona la ortodoxia

Sin embargo, no todos los análisis respaldan la tesis de que un dólar caro es la solución para el sector exportador. Mateo Castaño Sierra, experto financiero, planteó una lectura diferente en su cuenta de X, afirmando que “las exportaciones colombianas están inversamente correlacionadas con la tasa de cambio: cuando el dólar se abarata las exportaciones suben, no bajan”. Castaño fue más allá y señaló que “nuestros exportadores no tradicionales no usan el dólar caro para exportar más”, y destacó que la relación entre devaluación y ventas externas es “estadísticamente negativa durante los cuatro trimestres siguientes a una devaluación, y no distinta de cero en los siguientes tres trimestres”. Para el experto, “la economía colombiana y su comercio exterior, que es lo que debe movilizar la política pública, va mucho más allá de la TRM”.

«La economía colombiana y su comercio exterior, que es lo que debe movilizar la política pública, va mucho más allá de la TRM»

Mateo Castaño Sierra, experto financiero

Mientras el debate entre la entrada de dólares ilegales, la competitividad del campo y la lógica económica se intensifica, el país observa con atención el comportamiento de una divisa que, en su constante vaivén, define el futuro de millones de colombianos que dependen de las exportaciones. La cotización del dólar, que alguna vez estuvo cerca de los $4.000, hoy desafía a analistas, políticos y productores con un interrogante central: ¿un peso fuerte es síntoma de fortaleza o el preludio de una crisis en el campo colombiano?

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