El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto de 2026 tendrá un impacto económico significativo, según los primeros análisis presentados por el Banco de Occidente y la firma Lumen Economics Intelligence. De acuerdo con el informe del banco, los daños en infraestructura se estiman entre 30 y 40 billones de pesos, una cifra que representa aproximadamente el dos por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Las zonas más golpeadas por el sismo, que destruyó 26.945 viviendas y averió otras 127.557, son los departamentos de Valle del Cauca, Caldas, Chocó y Risaralda, una región que concentra el 14,5 por ciento de la economía del país.
David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, explicó que la revisión de las proyecciones macroeconómicas ya refleja el golpe del desastre natural. «Ante el entorno actual, redujimos la proyección de crecimiento nacional de 2,7 por ciento a 2,5 por ciento para 2026», señaló Cubides, añadiendo que la inflación de cierre de año se verá afectada con un incremento de diez puntos básicos, situándose en el 6,5 por ciento anual. La tasa de política monetaria se mantiene en el 12 por ciento, en un contexto donde la inflación ya se encontraba por encima de la meta del banco central. Pese a la contracción inmediata, el banco prevé un repunte para 2027, cuando la reconstrucción impulsaría la economía, llevando la proyección de crecimiento del 2,4 al 2,6 por ciento.
Tres canales de impacto económico
Luis Fernando Mejía, exdirector ejecutivo de Fedesarrollo y actual miembro de Lumen Economics Intelligence, desglosó el impacto del terremoto a través de tres canales principales. Según el modelo de la firma, la interrupción de la actividad económica, causada por el colapso de vías, el corte de abastecimiento y el aumento en los costos de fletes, restará 0,32 puntos porcentuales al PIB de 2026. A esto se suma la destrucción de capital, principalmente en viviendas y edificaciones, que restará otros 0,05 puntos. El único efecto positivo inmediato provendría del gasto de reconstrucción, que sumaría 0,05 puntos, resultando en una resta neta de 0,27 puntos porcentuales para el año en curso. «La normalización de la actividad y la reconstrucción aportarían 0,20 puntos en 2027 y 0,08 puntos en 2028», detalló Mejía.
El presidente Abelardo de la Espriella ha hecho un llamado al sector financiero para que ofrezca facilidades a las familias y empresas afectadas. En línea con esta solicitud, el Banco de Occidente presentó una serie de recomendaciones que incluyen períodos de gracia, congelamiento de cuotas, reestructuraciones de créditos y alivios en las tasas de interés. Además, sugieren financiar capital de trabajo para las mipymes, ofrecer créditos de libre inversión para trabajadores independientes y agilizar los procesos mediante plataformas digitales. «La clave para la recuperación radicará en la combinación de financiación oportuna, atención cercana y soluciones flexibles para apoyar a las familias, comercios y empresas que hoy enfrentan los desafíos derivados de esta coyuntura», afirmó David Cubides.
Los informes, que aún tienen carácter preliminar, recomiendan a hogares y empresas priorizar la liquidez sobre la inversión a largo plazo, reconstruir fondos de emergencia, evitar créditos de alto costo y separar el flujo operativo del de reconstrucción. Asimismo, instan a revisar las pólizas de seguro para evaluar coberturas. La banca privada deberá complementar los recursos públicos, y se espera que la coordinación con el Gobierno se focalice en subsidios, garantías y programas específicos de reconstrucción. Mientras equipos técnicos continúan verificando el estado real de las edificaciones y servicios, las autoridades económicas y financieras trabajan contrarreloj para mitigar el impacto de la peor catástrofe natural que ha enfrentado el país en las últimas décadas.










