Gobernadora del Tolima denuncia incendios provocados y amenazas a militares

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La gobernadora del Tolima, Adriana Magaly Matiz, denunció ante la Fiscalía indicios de que los incendios forestales que azotan el departamento fueron provocados intencionalmente, posiblemente vinculados a grupos armados ilegales y a la minería ilegal. Durante una entrevista con Blu Radio el 14 de agosto de 2024, Matiz reveló que se han encontrado recipientes con combustible y evidencia de acelerantes en las zonas afectadas, lo que refuerza la hipótesis de un «plan macabro» para desestabilizar la institucionalidad en la región. La mandataria señaló que las coincidencias entre la ubicación de los incendios, la violencia y la presencia de estos grupos ilegales no pueden ser casuales, y por ello se conformó un grupo especializado integrado por la Policía, el Ejército, la Fiscalía, organismos de control y la Gobernación para investigar el origen de cada foco.

En medio de la emergencia, el número de incendios activos se redujo de trece a cuatro, con focos de gran magnitud en los municipios de Carmen de Apicalá, Suárez y Cunday, y uno controlable en Armero. El 14 de agosto, el departamento alcanzó un máximo histórico de 31 incendios simultáneos en 17 municipios, lo que obligó a desplegar hasta 600 bomberos durante la crisis. Las llamas han consumido más de 50.000 hectáreas, según informó Abelardo de la Espriella en el Puesto de Mando Unificado, y la pérdida de pastizales ha dejado a 22.000 cabezas de ganado sin alimento. La gobernadora explicó que se están enviando heno y otros materiales, pero que estas medidas no cubren las necesidades diarias del ganado.

La situación se agravó con amenazas directas a las unidades militares que combatían el fuego en Suárez. Durante la extinción de un incendio, una unidad del Ejército recibió comunicaciones amenazantes en las que se advertía conocimiento del número de efectivos y sus coordenadas, y se anunciaba el envío de un dron con explosivos. Como medida preventiva, los militares fueron retirados del lugar. Estos hechos se suman a una ola de violencia previa en la región, que incluye ataques a instalaciones policiales y públicas, amenazas a municipios del sur, ataques con drones y la incineración de un vehículo de transporte en la ruta Ibagué-Planadas. La gobernadora calificó la coyuntura como una «macroemergencia», pues Tolima enfrenta simultáneamente los incendios forestales y los efectos de un terremoto.

«Hay indicios serios y graves de que efectivamente estos incendios que han ocurrido en el departamento son incendios provocados. ¿Son coincidencias o un plan macabro para afectar y alterar el departamento del Tolima y alterar la institucionalidad?»

Adriana Magaly Matiz, gobernadora del Tolima

Matiz, quien realizó un sobrevuelo por las zonas afectadas antes de dirigirse al Puesto de Mando Unificado, expresó su dolor al ver la devastación: «De verdad que le duele a uno lo más profundo de su ser, le duele el alma, le duele todo». Sin embargo, aclaró que no puede asegurar que haya infiltración para reactivar los focos: «Yo eso no lo puedo asegurar». La prioridad, dijo, ha sido proteger la vida de los combatientes y de la población civil: «No puede correr riesgo aquí ninguna persona, y esa ha sido una prioridad que le hemos dado a todo esto».

Investigación y prevención en medio de la emergencia

El grupo especializado creado para investigar el origen de los incendios trabaja en la recolección de pruebas y en el análisis de los patrones de los siniestros. La gobernadora destacó que, pese a los esfuerzos, el país carece de los recursos, personal y tecnología necesarios para hacer frente a emergencias de esta magnitud. «Estamos muy atrás de estar preparados para contener los riesgos en el país. Sin duda, recursos, personal, tecnología, muy atrás», afirmó Matiz, quien insistió en que la denuncia ante la Fiscalía busca no solo esclarecer los hechos, sino también prevenir que estos actos se repitan. Mientras tanto, las autoridades mantienen la alerta en los municipios afectados y continúan con las labores de control y monitoreo en los focos activos, en un escenario donde la naturaleza y la violencia se han entrelazado de manera trágica.

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