Jhersson Contreras, conocido en el mundo criminal como alias Bam Bam, fue capturado en el aeropuerto El Dorado de Bogotá en momentos en que intentaba abordar un vuelo con destino a Perú utilizando un pasaporte falso. Su detención, adelantada por las autoridades, lo convierte en el principal señalado por el asesinato del empresario arrocero Gustavo Aponte, crimen ocurrido el 11 de febrero de 2026 en la capital del país, y por al menos otros tres homicidios más, todos vinculados a la red criminal conocida como Los Gladiadores. Los investigadores sospechan que Bam Bam no solo habría participado en el atentado contra Aponte, sino que también habría ordenado eliminar a los sicarios que ejecutaron el ataque, luego de que los cabecillas de la organización determinaran que se había tratado de un error y que el verdadero objetivo seguía con vida.
De acuerdo con el expediente, alias Bam Bam habría utilizado una red Wi-Fi para impartir instrucciones a los pistoleros y enviar fotografías de los seguimientos realizados a las víctimas. En su celular, que fue rastreado por las autoridades, se hallaron registros de un chat de WhatsApp bautizado como “Los Gladiadores”, creado para coordinar los movimientos de la célula delincuencial. Un día después del asesinato de Gustavo Aponte, la señal del teléfono de Contreras apareció en el municipio de Santa María, Boyacá, muy cerca del lugar donde fue hallado muerto uno de los sicarios que participó en el atentado, un hombre que se movilizaba en un automóvil Spark de color gris y que fue asesinado presuntamente por sus propios compañeros.
Una red que borraba sus propios rastros
La investigación, que dirige la Fiscalía General de la Nación en coordinación con la Policía, ha establecido que la organización criminal operaba bajo un estricto esquema de seguridad interna. El asesinato de Gustavo Aponte fue ejecutado por un sicario conocido con el alias de Moncayo, quien disparó contra el empresario mientras se desplazaba con su escolta. Sin embargo, las comunicaciones interceptadas revelan que la cúpula de la banda, liderada por un hombre identificado como alias El Viejo o El Abuelo, de quien Bam Bam es familiar directo, concluyó que el ataque se había perpetrado por equivocación. El verdadero objetivo era un empresario del sector del oro que había denunciado ante las autoridades las actividades de explotación ilegal de este mineral por parte de miembros del ELN y de disidencias de las Farc, y sobre cuya protección se había montado un operativo de seguridad que frustró el atentado.
El hallazgo de estos chats y el seguimiento de las llamadas han permitido establecer que, tras el error, los jefes de Los Gladiadores pusieron en marcha un plan para eliminar a los sicarios que participaron en el atentado, con el fin de borrar cualquier evidencia que pudiera conducir hasta ellos. Uno de los mensajes recuperados, que hace parte del acervo probatorio, da cuenta del clima de violencia interna al interior de la organización. En dicha conversación, mantenida presuntamente con alias El Viejo o El Abuelo, se lee la frase que se ha convertido en pieza clave de la investigación:
“Se le van a llevar como castigo para el monte”.
Comunicación interceptada a la banda Los Gladiadores
Además de alias Bam Bam, las autoridades ya tienen bajo custodia al ciudadano venezolano Onoris José Javier Mendoza Viña, quien aparece en varias de las conversaciones y estaría vinculado a otro de los homicidios investigados. También se encuentra en el radar de la Fiscalía Leonel Enrique Llanos Paternina, presunto implicado en la estructura, y una mujer identificada como Dayana Silena Rodríguez Ricaurte, quien acompañaba a Contreras al momento de su captura y que, según las pesquisas, conocía los pormenores del plan criminal. En los chats también aparece el alias de Espasa, pareja del sicario Moncayo, quien habría tenido conocimiento de los seguimientos realizados en la ciudad de Medellín.
La captura de alias Bam Bam, ocurrida en el principal aeropuerto del país, representa un golpe contundente contra una organización que ha sembrado el terror en varias regiones de Colombia. Las autoridades no descartan que, a partir de su testimonio y de los elementos materiales probatorios incautados, se expidan nuevas órdenes de captura contra otros miembros de la red, incluyendo a familiares y allegados del capturado. Mientras tanto, los investigadores analizan la posible participación de Contreras en un crimen adicional junto con Mendoza Viña, en un intento por determinar el alcance total de la estructura Los Gladiadores, una banda que no dudó en sacrificar a sus propios sicarios para ocultar las huellas de un asesinato que, al final, terminó por delatarla.










