Familia de alias Bendito Menor denuncia que cadáver llegó en bolsa plástica y ataúd sin sellar

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La tía de Naín Andrés Pérez Toncel, conocido como alias Bendito Menor, cabecilla de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, denunció públicamente que el cuerpo de su sobrino fue entregado por las autoridades dentro de una bolsa de plástico y en un ataúd sin sellar, mientras que la velación fue prohibida bajo el argumento de que el cuerpo se encontraba en avanzado estado de descomposición. La mujer, que no reveló su nombre completo, difundió un video en redes sociales rechazando la forma en que recibió el cadáver el sábado 5 de septiembre en Riohacha, un día después de que alias Bendito Menor muriera abatido en un operativo policial junto a su compañera sentimental Rosa Angélica Tarazona, alias La Bebecita, y dos escoltas.

Según relató la familiar, el ataúd llegó sin ninguna clase de sello y el cuerpo estaba totalmente embolsado en plástico, una situación que contradice directamente la excusa dada por las autoridades para impedir la velación. «Se supone que dicen que está descompuesto y que no se puede velar. Se supone que el ataúd tiene que venir sellado. Todo tiene que venir sellado», aseguró la tía en el video que rápidamente se propagó por las plataformas digitales. Con visible indignación, la mujer agregó: «Nos lo entregaron como a un perro, no se quisieron ensuciar las manos, arreglarlo ni nada». Y señaló con el ataúd frente a ella: «Él no está sellado. Entonces, por eso denunciamos. Acá pueden ver que no está sellado. No se puede abrir mucho, pero se puede ver que no está sellado».

La presentación de los cuerpos ante los medios

Antes de que la familia recibiera el cadáver, el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, había exhibido los cuerpos de los abatidos ante los medios de comunicación. En las imágenes difundidas por distintos canales y redes sociales se observa al mandatario mostrando el cuerpo de alias Bendito Menor dentro de una bolsa blanca, junto a los otros cuerpos del operativo. Esta presentación generó un fuerte rechazo en la familia, que consideró que el trato dado al occiso fue indigno y que no correspondía ni con la ley ni con el respeto que merece cualquier persona fallecida.

La muerte del cabecilla del frente Javier Cáceres se produjo en la madrugada del viernes 4 de septiembre durante un operativo de la Policía en Riohacha, en el marco de la conocida como Operación Centinela de la Patria. Bendito Menor era uno de los hombres más buscados en La Guajira y lideraba una de las estructuras más violentas de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra, con fuerte injerencia en el control territorial y el crimen organizado en la región.

Una despedida armada que desafía a las autoridades

La controversia no terminó con la entrega del cuerpo. El mismo sábado, una caravana de motociclistas armados acompañó el ingreso del ataúd a Riohacha por la Troncal del Caribe, mientras se escuchaban disparos al aire y corridos dedicados al líder criminal. Las imágenes, captadas por periodistas y ciudadanos, mostraban a hombres armados en formación avanzando junto al vehículo funerario en un claro desafío al Estado. El periodista Jacobo Solano difundió los videos y manifestó que la escena representaba «un claro mensaje de guerra al gobierno de Abelardo de la Espriella».

Otro de los videos, compartido por el usuario Idinael Fernández, registró la caravana dentro de la ciudad con hombres armados rindiendo honores a alias Bendito Menor, a quien definió como alguien «despedido por hombres armados como un héroe». Fernández también vinculó esta manifestación con lo que denominó «la gobernanza criminal en La Guajira», evidenciando el poder que la estructura armada aún conserva en la zona incluso después de la muerte de su líder.

No es la primera vez que los seguidores de Bendito Menor desafían a las autoridades en ese mismo escenario. En julio pasado, también habían protagonizado actos de exhibición de fuerza en las calles de Riohacha, demostrando que la organización criminal mantiene capacidad de movilización y una marcada influencia sobre la población local. La denuncia de la tía y las imágenes de la despedida armada dejan al descubierto no solo el dolor de una familia por el trato recibido en la entrega del cuerpo, sino también la fragilidad del control estatal frente a las estructuras armadas que siguen operando en la península de La Guajira.

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