La Fiscalía General de la Nación adelanta una investigación en contra de Ever Pallares, quien se desempeñó como defensor del Pueblo en Ocaña (Norte de Santander), por sus presuntas reuniones con Andrey Peñuela, alias Darío, señalado como segundo comandante del frente Camilo Torres del Ejército de Liberación Nacional (ELN). De acuerdo con expedientes judiciales revelados por Noticias RCN y Mañanas Express, los encuentros habrían tenido como propósito gestionar liberaciones de personas secuestradas, y ahora las autoridades buscan determinar si dichos acercamientos constituyen una conducta penal o disciplinaria, así como qué acuerdos se discutieron y si existió vinculación con extorsiones y secuestros en la región.
La investigación se basa en declaraciones de familiares de víctimas de secuestro y en chats atribuidos a alias Darío que hacen parte del expediente. En uno de los casos, según los documentos, el presunto cabecilla del ELN habría exigido 4.000 millones de pesos para liberar a la hermana de un testigo. Las autoridades deberán verificar la autenticidad de esas comunicaciones y establecer la identidad de todos los participantes. Hasta el momento, no se conoce una versión oficial de Pallares sobre los señalamientos, ni se ha precisado si la Fiscalía le ha formulado cargos formales.
Declaraciones y chats revelan el modus operandi
Los fragmentos conocidos de las declaraciones entregadas a la Fiscalía describen con crudeza el drama de las familias. Uno de los familiares de una persona secuestrada señaló directamente: «Esta fue la persona que en presencia del padre de la iglesia se llevó secuestrada a mi hermana». Otro declarante indicó que el interlocutor «se me identificaba como alias Darío, comandante Javier y en ocasiones como Edward».
Los chats citados en el expediente muestran las exigencias de los secuestradores y las súplicas de las víctimas. En uno de ellos, un familiar escribió: «‘Darío’, les podemos entregar la camioneta de mi hermano también. Por favor, entiendan que lo más importante para todos es que esto termine sin más sufrimiento». La respuesta de alias Darío fue tajante: «Hasta que ustedes no consigan el recurso, no soltamos a Clara». En otro mensaje, el presunto cabecilla advirtió: «Cuando tengan noticias del recurso, me vuelven a escribir, señor. De lo contrario, después arreglamos con esto y recuerde que lo tenemos ubicado, no solo a usted, sino a todas sus propiedades».
«Hasta que ustedes no consigan el recurso, no soltamos a Clara»
Interlocutor identificado como alias Darío, chat citado en el expediente judicial
Un testigo describió al hombre que se identificaba como alias Darío como alguien «siempre uniformado con brazalete del ELN» y armado con pistola, fusil y un revólver pequeño. El secuestro de la hermana de este testigo ocurrió, según su relato, en presencia de un padre de la iglesia, lo que añade un elemento de presión sicológica a los hechos. La investigación también busca esclarecer si Pallares, en su rol de defensor del Pueblo, actuó como mediador humanitario o si, por el contrario, sirvió de contacto para que los familiares pagaran por las liberaciones.
Además de las reuniones con alias Darío, el exfuncionario aparece vinculado al manejo de recursos provenientes de extorsiones y secuestros en Norte de Santander. Las autoridades deben establecer la naturaleza de esos vínculos y si Pallares se benefició de alguna manera de las actividades ilegales del frente Camilo Torres del ELN. Por ahora, el expediente sigue abierto y no se han tomado decisiones judiciales en su contra, mientras la Fiscalía recopila más pruebas para determinar su responsabilidad.










