América de Cali respondió públicamente este lunes 21 de septiembre al delantero Duván Vergara, reconociendo la existencia de un compromiso económico pendiente derivado de su transferencia al Racing Club, pero cuestionando que el futbolista hubiera expuesto el conflicto sin dimensionar el difícil momento que atraviesa la institución escarlata tras el terremoto que sacudió a Cali el pasado 10 de agosto. A través de un comunicado oficial, la “Mechita” aceptó la deuda pero llamó la atención sobre el contexto de crisis que vive el club.
“Reconocemos que existe un compromiso económico pendiente con el jugador, derivado de su transferencia a Racing Club, y en ningún momento hemos pretendido desconocerlo”, señaló el club en el documento oficial, en el que también expresó su molestia por la forma en que Vergara decidió hacer pública la situación. La directiva, encabezada por su máximo accionista Tulio Gómez, considera que el delantero omitió intencionalmente las difíciles circunstancias financieras que atraviesa la institución desde el movimiento telúrico que afectó gravemente la infraestructura del club y golpeó sus ingresos por taquilla.
Un terremoto que remeció los cimientos económicos
El terremoto del 10 de agosto no solo causó daños estructurales en la ciudad y en las instalaciones del club, sino que alteró drásticamente el flujo de ingresos de la institución vallecaucana. La taquilla, una de las principales fuentes de financiamiento, se vio particularmente afectada ante la imposibilidad de disputar partidos con normalidad en medio de la emergencia. En ese escenario, el club ha tenido que adelantar un proceso de reestructuración financiera para intentar sortear la crisis, mientras sostiene desde hace más de nueve meses conversaciones con el Racing Club para conciliar las obligaciones pendientes no solo con Vergara, sino también con Juan Fernando Quintero.
La deuda con el atacante surge del traspaso del jugador al fútbol argentino, una operación de la que el América no recibió recursos de manera directa. Precisamente por esa razón, el club ha mantenido durante los últimos meses acercamientos con la entidad de Avellaneda para renegociar los plazos y lograr un acuerdo que satisfaga a todas las partes involucradas. La directiva escarlata amplió el plazo para el pago hasta el 15 de agosto, aunque fue el mismo día del terremoto, por lo que el panorama se complicó aún más.
“Creemos, sin embargo, que la mejor manera de afrontar esta situación no era desconocer públicamente el contexto que existe detrás de ella, ni reducir una relación construida durante años a la existencia de un saldo pendiente”
América de Cali, Comunicado oficial
La reacción del entorno del futbolista no se hizo esperar, pues mientras algunos sectores consideran válido el reclamo de Vergara por considerar que se trata de un derecho laboral adquirido, otros respaldan la postura del club al recordar que el jugador se formó en las divisiones menores del América y conoce de primera mano la idiosincrasia de la institución. La relación entre ambas partes, que durante años estuvo marcada por el cariño mutuo tras sus etapas como goleador del equipo, hoy atraviesa uno de sus momentos más complejos.
La imagen que ilustra la discusión muestra al propio Vergara en una conversación con Tulio Gómez, una estampa que refleja el diálogo directo que mantenían antes de que las diferencias económicas se hicieran públicas. Mientras tanto, la directiva insiste en que no se desconoce la deuda y que el objetivo es encontrar una salida negociada que no comprometa la viabilidad financiera del club, que sigue lidiando con las secuelas del desastre natural.
La situación deja en evidencia la fragilidad económica de muchos clubes del fútbol colombiano, que dependen en gran medida de los ingresos por taquilla y de las ventas de jugadores para sostenerse. En el caso particular del América, la doble emergencia del terremoto y la posterior crisis financiera ha puesto a prueba la capacidad de gestión de sus directivos, mientras los aficionados escarlatas esperan que la situación se resuelva pronto para recuperar la estabilidad institucional y deportiva.










