El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que su Gobierno priorizará el aumento del recaudo de los impuestos ya existentes y someterá a una revisión profunda los subsidios y las exenciones tributarias antes de considerar la imposición de nuevas cargas sobre los contribuyentes. La declaración se produjo durante una intervención ante el Ministerio de Hacienda, en la que el mandatario describió un panorama fiscal adverso, marcado por unas finanzas públicas «muy diezmadas» y un «hueco fiscal terrible» que configuran, en sus palabras, «la peor crisis económica de los últimos años». En ese contexto, el presidente subrayó la necesidad de concentrar los esfuerzos en recaudar lo que ya está estipulado en la ley, en lugar de crear nuevos tributos, y advirtió que cada beneficio tributario o subsidio deberá demostrar una justificación económica o social verificable para mantenerse vigente.
El mandatario aprovechó la ocasión para respaldar la gestión del ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, a quien dijo haber citado en Barranquilla «hace siete meses u ocho meses» antes de las elecciones para ofrecerle el cargo. En un relato de esa conversación, el presidente afirmó que «se necesitaba un hombre de la seriedad, del conocimiento y de la grandeza de Miguel Gómez Martínez para asumir un reto tan grande», y aseguró que ambos coincidieron en que «vamos a ganar con la ayuda de Dios». La intervención también sirvió para trazar una línea clara entre los apoyos sociales considerados prioritarios y aquellos que quedarán sujetos a examen. En ese sentido, el presidente fue enfático al sostener que la asistencia a los adultos mayores se mantendrá: «A los viejitos no los podemos dejar solos. Tenemos cerca de 2.900.000, 3.000.000 de viejitos y los vamos a seguir ayudando a nuestros abuelitos con todo el cariño y toda la decisión».
Una crisis fiscal que obliga a redefinir prioridades
La revisión anunciada por el Gobierno se enmarca en un diagnóstico que el propio presidente calificó como extremadamente delicado. «Este es el ministerio más complejo que tiene Colombia en este momento. Nos dejaron un país con unas finanzas muy diezmadas, con un hueco fiscal terrible, con la peor crisis económica de los últimos años», señaló Espriella, quien añadió que «hay que revisar las exenciones y los subsidios innecesarios. Cada beneficio debe tener una justificación económica o social verificable». No obstante, el anuncio no incluyó detalles sobre qué exenciones específicas serán evaluadas, ni los parámetros técnicos que definirán dicha justificación, ni una estimación de los recursos que se espera recuperar. Tampoco se precisaron metas de recaudo, proyecciones de ahorro, ni un calendario para la aplicación de las nuevas directrices, lo que deja abiertas las expectativas sobre el alcance real de la medida.
«Necesitamos aumentar el recaudo antes de imponer nuevas cargas. Debemos concentrarnos en recaudar impuestos que ya existen»
Abelardo de la Espriella, presidente de Colombia
En medio de ese escenario, el presidente también ordenó una política de austeridad estricta para el Ministerio del Interior y todas sus entidades adscritas, al tiempo que anunció una revisión especial de la Unidad Nacional de Protección (UNP), cuya misión, dijo, «se ha desnaturalizado». «No acepto que haya un solo esquema de seguridad otorgado sin fundamento, sin importar quién sea el beneficiario», advirtió, aunque no se indicó cuántos esquemas serán revisados ni cuál es el costo actual de esos dispositivos. La directriz presidencial fue clara: «En este ministerio, como en ninguna otra dependencia del Estado colombiano bajo mi gobierno, puede existir espacio alguno para los favores, para las intermediaciones indebidas, ni mucho menos para la utilización política de los recursos del Estado».
Austeridad como regla inquebrantable
El jefe de Estado insistió en que la gestión pública debe concentrarse en las funciones misionales y advirtió que los recursos deben manejarse con absoluta transparencia. «El Ministerio del Interior y todas sus entidades deben actuar bajo una regla estricta, insoslayable, de austeridad. Los recursos públicos deben concentrarse en las funciones que realmente corresponden al sector», manifestó. En esa línea, el presidente reafirmó su compromiso con una administración eficiente y cercana a los ciudadanos: «Quiero un Gobierno cercano a sus funcionarios, presente en las instituciones y comprometido con una gestión eficiente, transparente y orientada a resultados». El anuncio se produce en un momento en que el país enfrenta múltiples desafíos fiscales, con un espectro de subsidios vigentes que incluye transferencias monetarias como Colombia Mayor, subsidios de vivienda, apoyos locales y el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, aunque el Gobierno aún no ha precisado cuáles de estos programas serán objeto de los nuevos filtros.
La promesa de mantener la ayuda a los adultos mayores marca una distinción clave entre los programas de protección social considerados irrenunciables y aquellos que quedarán bajo la lupa. Sin embargo, el Gobierno no aclaró si esa asistencia se mantendrá con los mismos mecanismos de entrega ni cuál será el alcance presupuestal de ese compromiso. La Dian, como entidad encargada de administrar y recaudar los impuestos nacionales, será la institución central en este nuevo esfuerzo por aumentar los ingresos sin crear nuevas cargas, aunque por ahora el ministerio de Hacienda no ha revelado las estrategias concretas que implementará para lograrlo. Con un diagnóstico severo y promesas de rigurosidad en el gasto, la administración Espriella busca enviar un mensaje de disciplina fiscal, en medio de las dudas que genera la falta de cifras y cronogramas detallados.










