Un avión C-130H Hércules de la Fuerza Aérea Colombiana, identificado con la matrícula FAC1005, habría trasladado personal militar y equipos desde San Salvador hasta Puerto Príncipe, Haití, el pasado martes 27 de octubre de 2026, en el marco de las operaciones de búsqueda de cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños desaparecidos y de refuerzo de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF) contra los grupos armados que azotan al país caribeño. El vuelo, de aproximadamente cuatro horas, habría aterrizado en el aeropuerto internacional Toussaint Louverture, según reportes de rastreo aéreo y medios de prensa, aunque hasta el 29 de octubre de 2026 no se registraba ningún pronunciamiento oficial de la Fuerza Aérea Colombiana ni del Gobierno colombiano que confirmara o desmintiera la misión. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, compartió el mismo 27 de octubre una nota del medio especializado SA Defensa que daba cuenta del traslado en la aeronave colombiana. Estados Unidos, por su parte, también habría proporcionado aviones C-130 para facilitar parte de los movimientos de tropas y equipos salvadoreños, según declaró un funcionario militar estadounidense citado por la agencia Reuters.
Una desaparición que estremece a la misión multinacional
Los cuatro técnicos desaparecidos integraban la Fuerza de Supresión de Pandillas, una misión multinacional respaldada por el Consejo de Seguridad de la ONU desde el 30 de septiembre de 2025, cuyo mandato inicial de 12 meses busca reemplazar a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad liderada por Kenia. Los salvadoreños fueron emboscados el domingo 18 de octubre en la zona de Santo, en Croix-des-Bouquets, al noreste de Puerto Príncipe. Su vehículo blindado recibió impactos de armas de fuego y explosivos, se incendió y perdieron todo contacto tras salir de la unidad. El presidente Bukele declaró el 21 de octubre, a través de su cuenta en X, que «no son combatientes», y en reportes de prensa añadió que «el contingente de su país está compuesto por pilotos y personal técnico, cuya principal tarea es efectuar evacuaciones médicas y salvar vidas». La Organización de las Naciones Unidas confirmó el 19 de octubre que helicópteros enviados para auxiliar a los técnicos también recibieron disparos, lo que evidencia la peligrosidad del entorno donde operan.
El despliegue salvadoreño en cifras
El anuncio del refuerzo de más de 2.000 soldados salvadoreños en Haití se produjo el miércoles 28 de octubre de 2026, un día después del vuelo del Hércules colombiano. De acuerdo con el diario haitiano Le Nouvelliste, 690 militares llegaron el 27 de octubre, lo que elevó a 1.300 el número de efectivos salvadoreños en el terreno. La capacidad autorizada de la GSF es de 5.550 integrantes y, al 19 de octubre de 2026, ya superaba los 2.000 efectivos provenientes de seis países. La Cancillería de El Salvador ha señalado que la operación cuenta con respaldo de varias naciones y organizaciones internacionales, y se coordina estrechamente con el Gobierno haitiano, presidido por el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé. Los objetivos de la GSF incluyen apoyo a la Policía Nacional de Haití, protección de infraestructuras críticas, facilitación del acceso humanitario y operaciones directas contra los grupos armados que mantienen sumido al país en una crisis de seguridad sin precedentes.
«La institución proporcionó aviones de transporte C-130 para facilitar parte de los traslados de personal y equipos salvadoreños»
Funcionario militar estadounidense citado por Reuters
Mientras las autoridades colombianas guardan silencio, el misterio en torno al paradero de los cuatro técnicos aeronáuticos salvadoreños continúa. La comunidad internacional sigue atenta a los movimientos en Puerto Príncipe, donde la búsqueda de los desaparecidos y la lucha contra las bandas armadas se han convertido en una operación de alta complejidad, que ahora suma un inesperado capítulo de cooperación aérea entre Colombia y El Salvador en el corazón del Caribe.










