Las autoridades de Bogotá y Cundinamarca encendieron las alarmas al señalar que septiembre de 2026 se perfila como un mes crítico por el incremento de incendios forestales en la región. La advertencia, respaldada por el Observatorio de Dinámicas Metropolitanas y Regionales, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) y el Dane, se fundamenta en la combinación del fenómeno de El Niño, las altas temperaturas y, sobre todo, la acción humana, responsable del 95% de las conflagraciones. El director de la Región Metropolitana, Luis Lota, subrayó que los datos históricos demuestran la necesidad de fortalecer la gestión del riesgo, ordenar el territorio y asumir responsabilidades compartidas entre autoridades, empresas, entidades y ciudadanos.
Según el último corte, con cifras al 30 de agosto de 2026, Cundinamarca registraba 752 incendios forestales que han afectado 2.595 hectáreas en 75 municipios y 12 provincias. Solo durante el mes de agosto se presentaron 259 incendios y cerca de 1.990 hectáreas dañadas. En el último reporte diario previo al corte, se reportaron cuatro incendios activos en el departamento, con 0,5 hectáreas afectadas, de los cuales tres fueron controlados y uno liquidado. El capitán Álvaro Eduardo Farfán Vargas, delegado departamental de Bomberos de Cundinamarca, explicó que las emergencias se atienden de manera articulada entre cuerpos oficiales y voluntarios, junto a las autoridades locales de gestión del riesgo.
Septiembre, históricamente crítico
El análisis de los datos entre 2015 y 2024 revela que en Bogotá y 20 municipios aledaños se registraron 1.985 emergencias, de las cuales 785 fueron incendios de vegetación —el 39,5% del total— y dejaron 5.346 hectáreas calcinadas. Los picos de incendios se concentran en enero, febrero y septiembre. En septiembre de 2024 se contabilizaron 23 incendios y en septiembre de 2023 fueron 27. La proyección de una temporada seca más intensa en 2026 podría incrementar estas cifras. Las emergencias totales por localización fueron lideradas por Bogotá con 612, seguidas de Soacha con 263 y Fusagasugá con 133. En términos de tasa anual por cada 100.000 habitantes, los municipios más afectados son Choachí (102,4), Ubaque (97,6) y Chipaque (62). En cuanto a personas afectadas, Bogotá reportó 13.577; Soacha 4.598; Fusagasugá 2.664; Sibaté 2.038 y La Calera 1.057. Las tasas relativas más altas de personas afectadas se presentaron en Pasca, Sibaté, Silvania, Chipaque y La Calera.
Fenómeno de El Niño y restricciones
El fenómeno de El Niño, con una probabilidad superior al 90% de alcanzar una intensidad muy fuerte entre septiembre de 2026 y febrero de 2027, provocará una reducción de las lluvias entre el 30% y el 70%, y un aumento de las temperaturas de 1°C a 3°C, con picos que podrían llegar hasta 5°C. Ante este panorama, la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo de Desastres (Uaegrd) expidió la Circular No. 012 del 25 de agosto de 2026, que suspende todas las quemas abiertas controladas en las zonas rurales de los 116 municipios de Cundinamarca. La medida cobija a las actividades agrícolas, mineras y de manejo de residuos, y se mantendrá vigente hasta que el Ideam confirme el cese de las condiciones de riesgo.
El incumplimiento de esta restricción puede acarrear sanciones ambientales, medidas policivas e investigaciones penales, que incluyen multas, suspensión de actividades y penas privativas de libertad en caso de daños graves. La Gobernación de Cundinamarca ha pedido a los gobiernos municipales reforzar los patrullajes, garantizar la capacidad de respuesta de los bomberos y promover el uso responsable del agua. Además, se insta a divulgar las restricciones en las comunidades rurales, juntas de acción comunal y sectores económicos vulnerables. Para reportar cualquier emergencia, la ciudadanía puede comunicarse con el Centro de Información y Telecomunicaciones (Citel) de la Uaegrd al celular 320 240 6929 o al correo [email protected].
El análisis regional, que incluye a los municipios de Cajicá, Chía, Chipaque, Choachí, Cota, Facatativá, Funza, Fusagasugá, La Calera, Madrid, Mosquera, Pasca, Sibaté, Silvania, Soacha, Sopó, Tenjo, Tocancipá, Ubaque y Zipaquirá, además de Bogotá, evidencia que el problema no es reciente sino una tendencia que se repite cada año, agravada por el cambio climático y la acción humana. Las autoridades insisten en que la prevención y la responsabilidad compartida son las únicas herramientas para mitigar el impacto de un septiembre que, según los pronósticos, será especialmente adverso.










