Fracking no aliviará crisis de gas: primer proyecto tardaría 18 meses

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Colombia continuará dependiendo de las importaciones de gas para suplir la demanda interna, ya que el primer proyecto de fracturación hidráulica, conocido como fracking, no estaría en condiciones de aportar hidrocarburos al país antes de 18 meses. Así lo advirtió la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), que ha señalado que, incluso si se inician los trabajos de inmediato, el proceso de perforación y producción tomaría al menos un año y medio. Otros proyectos, por su parte, requerirían entre dos y tres años para empezar a generar barriles de petróleo, lo que agrava la urgencia energética en un contexto de creciente demanda interna y volatilidad internacional.

La situación se torna más crítica si se considera que una eventual ola de calor podría reducir la capacidad de los embalses, lo que aumentaría la dependencia de las centrales térmicas que funcionan con gas. Ante este panorama, el abastecimiento recaerá principalmente en combustibles como diésel, carbón y gas licuado de petróleo (GLP), cuyos costos se han disparado en los mercados globales. Jaime Checa, presidente de la junta directiva de la Asociación Colombiana de Geólogos, recordó que Ecopetrol estimó inversiones de hasta 8.500 millones de dólares para explotar el fracking a escala industrial, mientras que los pilotos de investigación integral requerirían poco más de 200 millones de dólares. Pese a 17 años de debate, ninguno de los proyectos piloto se ha ejecutado.

Las zonas con potencial y las demoras del fracking

La empresa Welligence Energy Analytics ha identificado ocho zonas del país con recursos no convencionales aptos para el fracking: Sinú-San Jacinto, Valle Inferior del Magdalena, Valle Medio del Magdalena, Valle Superior del Magdalena, Cesar Ranchería, Catatumbo, Cordillera Oriental y Caguán Putumayo. La técnica consiste en una perforación vertical que luego se desvía en tramos horizontales de hasta tres kilómetros, con pozos separados entre 200 y 250 metros, y entre seis y ocho pozos por campo. De acuerdo con la ACP, el primer proyecto podría alcanzar hasta 100 millones de pies cúbicos de gas inicialmente, pero esa producción no llegaría antes de 18 meses. Sergio Cabrales, experto minero-energético y docente de la Universidad de los Andes, explicó que “la crisis en el estrecho de Ormuz afectó a 20 % de la oferta mundial de gas licuado. Entre enero y junio de 2026, el comercio mundial de gas licuado cayó 4 % y más de 80 % del déficit se concentró en Asia. La menor disponibilidad de cargamentos y la competencia por suministros alternativos intensificaron la presión sobre los precios internacionales”.

Este encarecimiento del gas licuado importado eleva la vulnerabilidad de Colombia, que ya arrastra un déficit entre su producción interna y el consumo. Además, los riesgos ambientales asociados al fracking, como la contaminación de acuíferos, la extensión de fracturas y las emisiones de gases, siguen generando controversia. Jaime Checa señaló que, aunque en Pensilvania (Estados Unidos) existen pozos de fracking en zonas ambientalmente sensibles, también hay herramientas de monitoreo en tiempo real para detectar y corregir fugas de metano. El proceso de perforación incluye equipos que orientan y corrigen la trayectoria, registrando información geológica antes de la extracción.

“La crisis en el estrecho de Ormuz afectó a 20 % de la oferta mundial de gas licuado. Entre enero y junio de 2026, el comercio mundial de gas licuado cayó 4 % y más de 80 % del déficit se concentró en Asia. La menor disponibilidad de cargamentos y la competencia por suministros alternativos intensificaron la presión sobre los precios internacionales”.

Sergio Cabrales, experto minero-energético y docente de la Universidad de los Andes

Mientras el fracking sigue siendo una promesa lejana, Colombia deberá sortear los próximos meses con importaciones más costosas y una infraestructura térmica que podría verse exigida al máximo si el calor aprieta. La decisión de avanzar o no con la fracturación hidráulica sigue atrapada en un debate que ya lleva casi dos décadas, sin que hasta ahora se haya dado un paso concreto hacia la explotación de esos yacimientos.

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