Las altas cortes de Colombia convocaron este 6 de noviembre de 2025 un acto solemne en el Palacio de Justicia de Bogotá para conmemorar los 41 años de la toma y retoma del edificio, ocurrida entre el 6 y 7 de noviembre de 1985. La ceremonia, encabezada por la presidenta de la Corte Constitucional, magistrada Paola Andrea Meneses Mosquera, y el ministro de Justicia y del Derecho, Iván Cancino, reunió a representantes de la Corte Suprema de Justicia, el Consejo de Estado, el Consejo Superior de la Judicatura, la Comisión Nacional de Disciplina Judicial y la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), junto a familiares de las víctimas.
El acto incluyó dos momentos simbólicos: la ruptura de 41 floreros y la disposición de una obra con más de 100 elementos verticales que, según los organizadores, evocan las vidas ausentes. Con estas acciones, las instituciones judiciales buscaron honrar la memoria de las 94 personas que murieron según datos oficiales de la Comisión de la Verdad, entre ellas 11 magistrados de la Corte Suprema de Justicia y 11 miembros de la fuerza pública, así como al menos 11 personas reportadas como desaparecidas que en su mayoría no han sido halladas.
Recuerdo y dignidad institucional
Durante su intervención, la magistrada Paola Andrea Meneses Mosquera recordó a los fallecidos y destacó la entereza de quienes estuvieron en el edificio aquel día. “Aquí perdieron la vida magistrados de la Corte Suprema de Justicia, magistrados auxiliares, servidores judiciales y ciudadanos que ese día vinieron a cumplir con su trabajo o a buscar justicia. A ellos, y a sus familias, que han cargado con ese dolor durante cuatro décadas, dedicamos hoy nuestro recuerdo”, afirmó. Meneses también citó las palabras de la magistrada Fanny González Franco, primera mujer en llegar a la Corte Suprema de Justicia en 1984 y quien falleció en los hechos, quien dijo por teléfono a su familia: “Dios está conmigo y me ayudará a conservar mi dignidad de magistrada. Si es designio de Dios que yo muera, para que se conserven inmaculadas las instituciones jurídicas y vuelva la paz a Colombia, muero, pero no me doblego”.
«Aquí perdieron la vida magistrados de la Corte Suprema de Justicia, magistrados auxiliares, servidores judiciales y ciudadanos que ese día vinieron a cumplir con su trabajo o a buscar justicia. A ellos, y a sus familias, que han cargado con ese dolor durante cuatro décadas, dedicamos hoy nuestro recuerdo».
Paola Andrea Meneses Mosquera, presidenta de la Corte Constitucional
Carlos Medellín Becerra, familiar de una de las víctimas, intervino en la ceremonia para expresar su inconformidad con el tratamiento judicial que recibió el caso. “Los miembros del M-19 fueron indultados, no una, sino dos veces, por estos hechos en el marco del proceso de paz que se adelantó sin que se hubiera exigido verdad, justicia, reparación y no repetición. Perdonaron a estos criminales a cambio de nada”, señaló con dureza.
El ministro de Justicia y del Derecho, Iván Cancino, respondió a estas declaraciones reconociendo la legitimidad del dolor de las víctimas, pero subrayando que aún hay caminos por explorar. “A Carlos lo conozco hace mucho tiempo. Respeto su dicho. Aquí todavía falta mucho por investigar, mucho por indagar. Han existido procesos, comisiones de la verdad, pero por supuesto que falta todavía mucho por indagar dentro de este proceso”, afirmó Cancino.
Una herida abierta en la justicia colombiana
La conmemoración de los 41 años se produce en un contexto en el que la memoria de la toma y retoma del Palacio de Justicia sigue siendo motivo de controversia y reclamo de verdad. El 6 de noviembre de 1985, un comando del M-19 irrumpió en el edificio, desatando un enfrentamiento con las autoridades que se prolongó hasta el día siguiente. Además de los muertos y desaparecidos, el Juzgado 30 de Instrucción Penal profirió una resolución acusatoria contra miembros del M-19 por los delitos de homicidio, tentativa de homicidio y secuestro. El acto de este jueves, que contó con la participación de familiares de algunas víctimas, reafirmó el compromiso de las altas cortes con la memoria y la búsqueda de justicia plena para todas las víctimas.








