Un nuevo golpe al bolsillo de los colombianos se perfila en el horizonte energético del país. El precio del gas natural licuado (GNL) importado experimentará un incremento del 32% a partir de junio de 2026, lo que desencadenará un alza considerable en las tarifas finales de energía y gas que pagan hogares, industrias, comercios y el sector transporte. Así lo advierten expertos del sector, quienes señalan que el costo del combustible pasará de 13,96 a 18,39 dólares por millón de BTU, según el nuevo precio negociado para el trimestre junio-agosto del próximo año.
Este incremento responde a una peligrosa combinación de factores que ponen en jaque la autosuficiencia energética del país. La producción local de gas sufrió una abrupta caída del 17,1% durante 2025, lo que ha incrementado la dependencia de las importaciones, que actualmente cubren el 27% de la demanda nacional. Para mayo de 2026, se proyecta que esta cobertura se mantenga en un 25%, con un promedio de suministro de 227 GBTUD y picos que podrían alcanzar los 260 GBTUD. El escenario es crítico si se considera que la participación de las importaciones ha escalado vertiginosamente desde un marginal 3% en 2015 hasta un alarmante 23% en el primer trimestre de 2026.
Un déficit creciente y sin respiro a la vista
Las proyecciones de los centros de pensamiento económico, como Anif, no son nada alentadoras. Se estima que el déficit mensual de gas para el próximo año alcanzará el 39%, y escalará a un preocupante 58% en 2027. Esta situación se agrava por la amenaza latente del fenómeno de El Niño, que podría exacerbar el desabastecimiento, y por las tensiones geopolíticas internacionales, especialmente las que involucran a Estados Unidos, Israel e Irán, que incrementan la volatilidad de los precios y ponen en riesgo rutas logísticas estratégicas como el estrecho de Ormuz.
«Como resultado, se esperan aumentos considerables en las tarifas finales para los usuarios residenciales, comerciales, vehiculares e industriales»
Sergio Cabrales, experto minero-energético
Frente a este complejo panorama, el país busca alternativas para mitigar el impacto. Anif ha señalado que los retrasos en proyectos de generación energética podrían generar déficits de hasta un 2,3% en la oferta eléctrica. Como solución de mediano plazo, se plantea la necesidad de ampliar la infraestructura de importación con nuevos terminales en puntos como Puerto Bahía, Buga, Ballena y Amazonica LNG. Se estima que estas inversiones podrían añadir una capacidad efectiva de aproximadamente 200 GBTUD, equivalente al 43% de la infraestructura actual de importación, un oxígeno necesario para un sistema que se asfixia ante la menor producción local y una demanda que no da tregua.












