Beto Coral desmiente violar leyes migratorias tras ser deportado de Estados Unidos

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Franklin Humberto Coral Garrido, conocido como Beto Coral, ha roto su silencio tras ser deportado de Estados Unidos el pasado 16 de junio de 2026, negando rotundamente haber violado las leyes migratorias del país norteamericano. El activista colombiano, quien fue detenido en Miami por agentes de Homeland Security Investigations, respondió a las acusaciones del analista y abogado Juan Falkonerth, quien había afirmado que Coral infringió las normas de solicitud de asilo y que su caso no constituía una persecución política.

A través de su cuenta de X y en una entrevista con Caracol Radio, Coral defendió su derecho a la libertad de expresión, argumentando que ninguna legislación estadounidense o tratado internacional le impide hablar sobre la realidad política de su país de origen. «No existe ninguna norma en la legislación de Estados Unidos, en el derecho internacional de los refugiados ni en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 que prohíba a un solicitante de asilo hablar de política de su propio país», afirmó el activista, desestimando las acusaciones de Falkonerth, quien sostenía que Coral «violó leyes de solicitud de asilo» y que «no fue un preso político».

Agradecimiento al presidente Petro y críticas a la próxima administración

En medio de su defensa, Coral expresó su gratitud hacia el presidente Gustavo Petro por las gestiones diplomáticas que permitieron el retorno de más de 16 mil colombianos detenidos en Estados Unidos. «Gracias, señor Presidente @petrogustavo por todo, sobre todo por traer con dignidad y amor a la vida a más de 16 mil colombianos detenidos en Estados Unidos. Es un honor y un orgullo estar del lado correcto», escribió en su cuenta de X. Sin embargo, el activista no ocultó su preocupación ante el inminente cambio de gobierno, pues el presidente electo Abelardo De La Espriella asumirá el cargo el próximo 7 de agosto de 2026.

Coral, quien es conocido por su férrea oposición al gobierno entrante, adelantó que no se silenciará a pesar de los riesgos que enfrenta. «Yo no me voy a silenciar, yo no me voy a callar», declaró en Caracol Radio. «Vamos a seguir hablando más fuerte. Si el señor Abelardo De La Espriella ya no le gustó lo que yo hice en Miami, lo puedo hacer en cualquier parte del mundo, empezando por Colombia», agregó, dejando entrever que su activismo continuará desde el territorio nacional.

«No existe ninguna norma en la legislación de Estados Unidos, en el derecho internacional de los refugiados ni en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 que prohíba a un solicitante de asilo hablar de política de su propio país.»

Beto Coral, vía su cuenta de X

La familia de Coral ha manifestado temor por su seguridad ante el nuevo panorama político. El activista reveló que la madre de su hijo intentó convencerlo de abandonar Colombia por los riesgos que enfrenta, y que la Unidad Nacional de Protección realizó un estudio de riesgo para su entorno familiar. Aunque actualmente cuenta con un esquema de seguridad de la UNP, Coral indicó que planea renunciar a él una vez que considere que existen las garantías necesarias, aunque por ahora lo mantiene de forma temporal.

En sus declaraciones, el activista también expresó su inquietud por la seguridad de periodistas, creadores de contenido y otros activistas bajo la próxima administración de De La Espriella. «Hay una preocupación legítima por lo que pueda pasar», señaló, mientras reafirmaba su compromiso de seguir denunciando lo que considera injusticias, sin importar dónde se encuentre. La controversia en torno a su deportación y las acusaciones de Falkonerth han reabierto el debate sobre los límites de la protesta política y la protección de los solicitantes de asilo en el contexto migratorio internacional.

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