El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM), en conjunto con la Alcaldía de Cali, ha emitido el reporte meteorológico para este miércoles 10 de junio, anticipando una jornada con temperaturas que oscilarán entre los 21 grados Celsius de mínima durante la noche y los 31 grados Celsius de máxima en las horas diurnas. La probabilidad de lluvia se sitúa en un 55% tanto para el día como para la noche, lo que sugiere un ambiente con alta posibilidad de precipitaciones intermitentes. La nubosidad será predominante, alcanzando un 87% durante el día y disminuyendo ligeramente al 66% en la noche, mientras que las ráfagas de viento alcanzarán los 17 kilómetros por hora en la jornada diurna y los 13 kilómetros por hora en la nocturna. Además, el índice de rayos UV se ubicará en nivel 5, considerado moderado, por lo que se recomienda precaución ante la exposición solar prolongada.
Cali, caracterizada por un clima tropical cálido y seco, experimenta lluvias constantes a lo largo del año, con dos temporadas de mayor abundancia: de marzo a mayo y de octubre a diciembre. Los meses de junio, julio y agosto suelen ser los más secos, aunque el cambio climático ha incrementado la variabilidad meteorológica, dificultando las predicciones precisas. El IDEAM recuerda que la temperatura promedio anual de la ciudad es de 24 grados Celsius, y que durante las madrugadas las mínimas suelen oscilar entre los 19 y 20 grados Celsius, por lo que las condiciones para este miércoles se mantienen dentro de los parámetros habituales para la época.
Contexto climático regional
Colombia posee una diversidad climática notable, con al menos cuatro tipos principales: tropical, seco, templado y frío de alta montaña, según la clasificación del IDEAM. El clima tropical, que predomina en regiones como el Valle del Cauca, se subdivide en lluvioso de selva o ecuatorial, lluvioso de bosque o monzónico, sabana con invierno seco y sabana con verano seco. Por su parte, el clima seco, presente en La Guajira y sectores del litoral Caribe, incluye los subtipos árido muy caliente o desértico y semiárido muy caliente o estepa. Estas variaciones climáticas, sumadas a los fenómenos globales como el cambio climático, generan escenarios cambiantes que exigen monitoreo constante por parte de las autoridades ambientales para la toma de decisiones y la prevención de riesgos.












