En un operativo que representa un duro golpe a las finanzas y la estructura criminal del Clan del Golfo en el noroccidente del país, las fuerzas de seguridad capturaron a alias Chalía, presunto cabecilla de una comisión armada de la subestructura Carlos Vásquez. La detención se produjo en la vereda La Borojera, zona rural de Nuevo Belén de Bajirá, Chocó, en el marco de la operación Themis 2.0, una acción coordinada por la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional a través del Cuerpo Élite Seccional de Investigación Criminal Urabá, y el Ejército Nacional, con participación del Gaula Militar Urabá, la Décima Séptima Brigada y la Séptima División. Durante el registro y allanamiento, las autoridades incautaron una pistola calibre 9 mm, un revólver calibre 38 mm y abundante munición. Sobre este sujeto pesaba una recompensa de 500 millones de pesos, y su captura se enmarca en el cartel de los más buscados de 2025.
Alias Chalía, cuya identidad no ha sido revelada por las autoridades, acumulaba aproximadamente once años de trayectoria criminal dentro del Clan del Golfo. De acuerdo con los informes oficiales, inició como integrante armado y, gracias a su accionar violento, logró ascender hasta convertirse en cabecilla de una comisión armada, consolidándose como una pieza fundamental para la organización. «Este sujeto se consolidó como una pieza fundamental dentro de la estructura criminal, ascendiendo desde integrante armado hasta convertirse en cabecilla de comisión armada», señala el reporte oficial. Se le atribuye la coordinación de corredores de narcotráfico para el grupo y su participación en la producción y comercialización de pasta base de coca y clorhidrato de cocaína, la principal fuente de financiación del Clan del Golfo en la región.
Crímenes y amenazas
El historial delictivo del capturado es extenso y está marcado por la violencia selectiva. Las autoridades lo señalan como responsable de homicidios selectivos, extorsiones, intimidaciones, reclutamiento forzado de menores y amenazas contra líderes sociales e indígenas en los departamentos de Chocó y Antioquia. Alias Chalía operaba con influencia en los municipios de Riosucio y Belén de Bajirá, en Chocó, y Mutatá, en Antioquia. Se le atribuyen los asesinatos de un líder indígena de la comunidad de Alto Guayabal, un líder comunal y un líder comunitario. Además, habría proferido amenazas directas contra un líder social en la comunidad de Urada y dirigido acciones violentas contra defensores de derechos humanos y firmantes del acuerdo de paz. Los crímenes que se le imputan ocurrieron entre 2018 y 2021.
“Este sujeto se consolidó como una pieza fundamental dentro de la estructura criminal, ascendiendo desde integrante armado hasta convertirse en cabecilla de comisión armada”
Reporte oficial de las autoridades
Existen discrepancias entre los reportes de la Policía Nacional y la Séptima División del Ejército sobre el número de órdenes judiciales que pesaban contra alias Chalía. Mientras la Policía Nacional indica que registraba cuatro órdenes por homicidio y una por amenazas, la Séptima División del Ejército asegura que eran dos por homicidio agravado, además de los delitos de concierto para delinquir y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego. Esta operación hace parte del Plan Ayacucho Plus del Ministerio de Defensa y de la ofensiva institucional contra el Clan del Golfo en Urabá y el Darién chocoano. Las autoridades confirmaron que las operaciones militares en el noroccidente del país continuarán para desmantelar por completo las estructuras criminales que azotan la región.












